29 de Diciembre de 2017 18:20

 

“Neneco”, encerrado hasta mediados de siglo

Vilmar “Neneco” Acosta Marques, cerebro del asesinato del periodista de ABC Color Pablo Medina y de Antonia Almada, estará tras las rejas hasta después del 2050. Su juicio fue uno de los más importantes del 2017 y su condena una de las mayores.

El juicio por el homicidio del comunicador y su joven acompañante fue uno de los más emblemáticos del 2017 y terminó con una condena de 39 años por el hecho punible de Homicidio Doloso en calidad de instigador.

Vilmar Acosta no duró mucho en la clandestinidad. El asesinato de Medina y Almada fue en la tarde del 16 de octubre del 2014. Desde esa fecha fue buscado incansablemente hasta que se libró orden de captura internacional ya que se tenía fuertes sospechas de que huyó de Paraguay.

Cuatro meses y cuatro días después del crimen era detenido en Naviraí, municipio brasileño ubicado en el Estado de Mato Grosso del Sur. Empezaba a hacerse justicia.

Todavía quedaban pendientes dos piezas clave en el doble asesinato, su hermano mayor Wilson Acosta Marques y el sobrino de ambos, Flavio Acosta Riveros, los autores materiales de acuerdo a la investigación.

“Neneco” fue extraditado al país más de ocho meses después de su captura, el 17 de noviembre del 2015 y al día siguiente ya se encuentra tras las rejas en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú. Arrancaba así el proceso de juzgarlo por sus actos.

Una serie de chicanas comunes dilataron el proceso durante más de un año, audiencias suspendidas inicio del juicio postergado en más de una oportunidad, en un intento vano de postergar su sometimiento a la justicia.

El 2017 fue clave. El Ministerio Público insistió tantas veces que hizo posible el juicio oral y público. Episodio tras episodio, evidencias y testigos lo incriminaban cada vez más al exintendente de Ypejhú, que nunca pudo deslindarse de la enemistad que tenía con Pablo Medina, quien constantemente investigaba sobre el narcotráfico y asesinatos que lo salpicaban al político y a su familia.

Y es que el asesinato era la manera en que Acosta Marques silenciaba los años de investigaciones de Medina que cada vez más evidenciaban su relación con la delincuencia. Las casi cuatro décadas que el colegiado le impuso como pena, se ajustan para un crimen de este calibre. 

Los sicarios 

Wilson Acosta Marques ha conseguido hasta ahora ocultarse de la justicia. La familia Acosta Marques desde joven aprendió a moverse con doble nacionalidad entre Paraguay y Brasil. Está siendo intensamente buscado en ambos países pero hasta hoy no hay rastros.

Flavio Acosta Riveros, el otro de los sicarios reconocidos por la única sobreviviente del atentado fue detenido en el vecino país. En enero del año pasado fue detenido luego de ser denunciado por violencia doméstica. Tras su detención por ese caso se comprobó que tenía dos identidades con documentos originales, lo que le facilitaba transitar libremente por la frontera.

Recientemente la Fiscalía de Brasil presentó acusación y será juzgado por homicidio por un tribunal popular de ese país y se espera una condena ejemplar para uno de los que apretó el gatillo contra el trabajador de prensa.

 
 

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