12 de Mayo de 2017 08:51

 

Males sicosomáticos: Lo que esconde el dolor

Por Estefanhy Cantié

Le ha pasado que, tras sucesivas consultas a doctores, ninguno logra darle un diagnóstico, generándole mucha frustración. ¿Consideró que quizá, detrás del dolor físico se escondan emociones sin procesar? Le contamos sobre las enfermedades sicosomáticas.

¿Qué tan lejos pueden llegar las emociones? ¿Las enfermedades sicosomáticas son un problema mental? ¿Tengo cura? Quizá una o más de estas interrogantes hayan pasado por su mente, cuando, tras aquejarse de un dolor que aparentemente no tiene explicación médica, algún amigo o familiar le comentó que quizá podría estar “somatizando una enfermedad”.

Las llamadas enfermedades sicosomáticas son un tema del que aún se habla poco. Incluso en el consultorio, el médico tiende por lo general a centrarse en la raíz física de la afección que manifiesta el paciente, y pocas veces le busca un origen emocional a esta.

Pero algo que es innegable es que el cuerpo habla de nuestro dolor emocional, y cuando pasamos tiempo sin escucharlo, se desencadenan síntomas físicos que nos avisan “a gritos” que algo anda mal.

El neurólogo, siquiatra y sicoanalista francés Boris Cyrulnik decía que “cuando el corazón llora, lloran los órganos”.

El siquiatra Agustín Barúa Caffarena nos explicó en detalle la implicancia de las enfermedades sicosomáticas y hasta dónde puede llegar no hablar de los sentimientos que nos afectan. Además, nos brindó un panorama alentador en cuanto a la eventual solución que se puede encontrar a esta condición, para lograr una mayor calidad de vida.

Cuando la emoción "duele"

Tras su ruptura amorosa, Sara comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza, así como de espalda, pero a pesar de los innumerables estudios que le mandaron a hacer los doctores, todo en su organismo estaba aparentemente en buenas condiciones.

Frustrada cuando no le encontraban una causa a sus dolores y ya estaba cansada de tomar calmantes, un médico de la familia al que nunca consultaba le habló de la probabilidad de que pudiera estar padeciendo un trastorno sicosomático.

Primero, definamos qué es. La palabra sicosomática se refiere a factores sicológicos que tienen influencia sobre las enfermedades.

Si bien la ciencia ha tenido grandes avances, no ha habido un estudio profundo en cuanto al descubrimiento de la sicosomatización, por ende, no se provee de suficiente información sobre el tema a la población, ni siquiera en los hospitales.

Sumado esto a que muchos doctores ni siquiera consideran a las emociones como factores importantes que influyen en la detonación de enfermedades, tenemos como resultado una gran cantidad de pacientes recorriendo consultorios, aguardando por una solución que no llega.

Para el siquiatra Agustín Caffarena, hay una indiscutible interrelación entre la mente y el cuerpo, y aunque reconoce que aún hay muchos médicos que se concentran solo en lo físico, también se debe destacar que se está potenciando una “visión más integradora”, que supere a las divisiones entre lo emocional y lo físico, que tanto han afectado ya a los pacientes en busca de ayuda.

Característica de lo sicocomático

Existen diferencias en el modo de enfermar, y por lo tanto, son diferentes las maneras en las que afectan las emociones a distintas partes del cuerpo, dependiendo de la persona.

Quienes durante toda su vida han gozado de una salud física buena, podrían no verse afectados de inmediato por un trastorno emocional.

De hecho, la somatización podría tardar mucho tiempo en llegar a manifestarse a nivel físico.

En cuanto a las afecciones que se pueden generar a raíz de una somatización, se encuentran la gripe, los dolores de cabeza, el estreñimiento crónico, cansancio crónico, hipertensión arterial, entre otras enfermedades.

Esta mayor facilidad para contraer enfermedades se debe también a que con la inestabilidad emocional, se da una baja significativa de las defensas, lo que predispone al sistema inmunológico a ser afectado por diferentes virus y bacterias.

El doctor Caffarena pide que ante los casos crónicos, la persona tenga en cuenta la inalienable interacción entre el metabolismo humano y el estado emocional. En este sentido, es importante buscar una atención especializada integral, que incluya tanto asistencia médica como sicológica/siquiátrica.

No al abuso de fármacos

Lamentablemente, es una práctica común por parte de la medicina, brindar ansiolíticos a los pacientes al notar que la molestia no tiene una causa física, por lo que se tiende a pensar que es producto de “los nervios y la ansiedad”.

Los usos abusivos de psicofármacos, según Caffarena, son una práctica siquiátrica relacionada con “una especie de pereza vincular en la cual preferimos colocar el fármaco antes que conectarnos con la persona , con su historia. Así, reducimos a las personas a una especie de bolsita de neurotransmisores, a las que se puede corregir solamente con fármacos”.

Las consecuencias de la administración indiscriminada de medicamento son la sensación de incomprensión de la persona con respecto al profesional, además de la sobremedicación.

Apuntar a lo integral

“La fragmentación mente-cuerpo es la práctica incorrecta que se debe erradicar. Todavía se tiene una dificultad en cuanto a esa atención integral. Las personas quedan confundidas entre los médicos que dan la espalda a las emociones y la sicología y siquiatría, que tratan de brindar ayuda por su lado, muchas veces sin que el paciente entienda claramente qué tienen que ver sus emociones con su dolencia.

Caffarena pide dejar a un lado “esa constante peloteada entre la medicina y la sicología”, y buscar un tratamiento que incluya tanto sesiones de terapias, como tratamiento de síntomas físicos.

Una pregunta que muchos se hacen tiene que ver con la curiosa relación entre el sistema digestivo y las emociones. Afecciones como el colon irritable estarían muy vinculadas al estado anímico.

El terapeuta finalizó diciendo que no solo el organismo puede verse afectado por las emociones negativas, sino la forma de relacionarse con el mundo y de disfrutar la vida se ve opacada por sentimientos no procesados.

Sin embargo, una salida es posible, como ya lo mencionamos anteriormente, con un tratamiento integral, que incluya la atención de especialistas, caracterizados por un trato humano y un acercamiento paciente a la persona afectada.

No lo olvide: “curar lo de adentro para sanar lo de afuera”.

 
 

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