La proyección de Derlis

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Pocos creyeron en él pero hoy, como pocos, puede decir que en agosto será un atleta olímpico por méritos propios (marca A). Derlis Ayala batió no solo el récord nacional en maratón, sino que también los pronósticos sobre su proyección como atleta de élite

Para ir a Valencia, España (2015) y prepararse para esos primeros 42 kilómetros de su vida como deportista, mucho fue el sacrificio. Era correr contra el tiempo, la resistencia y contra el poco apoyo económico que recibía. Sin embargo, era entendible, porque nunca antes, hasta el instante en que cruzó la meta, exactamente 2 horas 19 minutos y 40 segundos tras la salida, “no tenían referencia mía en maratón”, comentó el atleta en varias oportunidades.

Un atleta sin referencias que queda a cuarenta segundos de la marca olímpica en una prueba de fondo. Una tiene muchas preguntas.

¿Quién creería que un compatriota en su primer intento estaría tan cerca de ser un atleta clase A? Ni el propio Estado. Si bien para Valencia estaba justificada la ausencia de respaldo estatal por no contar con antecedentes, para el 2016 la Secretaría Nacional de Deportes (SND) debió haberlo considerado para su programa de becas “Apoyo a Deportistas Destacados”, sobre la base a esos 40 segundos que lo separaban del sueño olímpico. Un sueño no solo del atleta, sino aquel que comparte un país con el anhelo de ver su bandera la mayor cantidad de veces posible en Río.

Recientemente en Rotterdam, Holanda, Ayala consiguió la marca A para Río. En esta ocasión sí contó con un apoyo parcial de la SND. Una especie de beca por cuatro meses, hasta el momento en que se acabara la competencia de Rotterdam, donde el tiempo debía salir como sea.

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Al igual que la también maratonista Carmen Martínez, quien tampoco se encontraba entre los tenidos en cuenta para las becas al momento de clasificar a las olimpiadas el año pasado, Derlis demostró que las explicaciones de “falta de apoyo”, a veces, no son nada más que excusas. ¿Cómo es posible que de los 41 becados (incluidos los jóvenes de la categoría Proyección, no así los de disciplinas no olímpicas) solo dos están en Río? ¿y los otros cuatro clasificados olímpicos? ¿Qué clase son estos criterios que no registran a nuestros atletas A y premian otras hazañas? ¿Qué tan calificado está el comité de becas que no pudo detectar a nuestros pocos olímpicos mientras sí da mérito a otras cosas? Se trata de deportistas nacionales clasificados al evento deportivo más grande de todos.

Considerando los criterios de este año, Ayala y Carmen deben ser becados élite A, por ser “atletas de deportes individuales que hayan clasificados a los Juegos Olímpicos exceptuando aquellos que hayan accedido por invitación o criterios de universalidad”. Sin embargo, Martínez, quien debe recibir una recompensa de 100.000.000 Gs por conseguir la marca al igual que los demás clasificados por mérito (otorgados por la SND), entró como élite C.

Los casos de Martínez y Ayala que con mucho menos de lo que reciben tantos otros para prepararse, llegaron a Río por méritos propios, deja en evidencia un sistema calificativo de la SND deficiente y a la vez, en teoría, mucho más difícil de merecer que las propias marcas olímpicas.

La SND no es quién para juzgar las cualidades de los atletas sin antes analizar si su comité de alto rendimiento tiene la capacidad para hacerlo. Por su parte, los beneficiados deben saber que la vara está alta, más alta que unos criterios de medallas internacionales, alta hasta el nivel de los Juegos Olímpicos, la razón de todos los demás torneos, la verdadera competencia élite A.