Luego de una lucha de 6 años, plagada de incidentes judiciales y extrajudiciales, se llegó a condenar a 25 años de cárcel a Pablo Antonio Velazco, Pablo Antonio Zeballos, Raúl Darío Duarte, Carlile Omar Matto, y a 15 años a Crispín Leguizamón, todos piratas del asfalto, quienes mataron a tiros a Ariel Ibañez, un joven que viajaba en una camioneta, en la zona de Coronel Oviedo.
El 9 de agosto de 2010 se condenó a los piratas del asfalto en primer instancia. El tribunal estuvo integrado por Mercedes Balbuena, Nilda Duarte Legal y Luis Giménez.
La sentencia fue apelada y en segunda instancia se volvió a confirmar la pena, el 31 de mayo de 2011. Tras un poco más de un años, ahora la Corte Suprema de Justicia, a través de la Sala Penal, revisó los fallos y los confirma en todos sus términos.
El doctor Sindulfo Blanco, preopinante en el caso, señaló: “Rechazar por improcedente el recurso de apelación interpuesto contra el fallo mencionado por los defensores de los condenados Pablo Antonio Velazco, Pablo Antonio Zeballos, Raúl Darío Duarte, Carlile Omar Matto y Crispín Leguizamón, en consecuencia, confirmar en todas sus partes”.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
También el ministro Blanco aclara que se probó la existencia de los hechos punibles de asociación criminal, tentativa de robo agravado, homicidio y reducción.
Los otros miembros de la Sala Penal, los ministros Luis María Benítez Riera y Alicia Pucheta de Correa, se adhirieron al voto de su colega y la sentencia quedó firme y ejecutoriada.
El 2 de julio de 2006, Osvaldo Ibánez, un comerciante de Caaguazú, iba en una camioneta en compañía de su hijo Ariel, de 16 años, para realizar algunas compras para un negocio que tenían, para lo cual había reservado 30 millones de guaraníes. Pero, los asaltantes recibieron la información de que los Ibánez tenían en su poder 300 millones de guaraníes.
Las víctimas nunca imaginaron que esa jornada laboral se iba a convertir en una fecha que iba a marcar a la familia. Sobre la ruta VII, al llegar a la zona de la denominada “Curva S”, don Osvaldo disminuyó la velocidad y eso bastó a los “piratas del asfalto” para salir al paso del vehículo.
Cuando el conductor se dio cuenta de que iban a ser víctimas de un asalto aceleró su rodado, los ladrones los persiguieron, pero al no poder darles alcance dispararon contra el móvil. Una de las balas dio en la cabeza de Ariel, quien poco después, en medio de la desesperación de su padre, murió.
Desde ese momento, la vida de los Ibánez, quedó sumida en un dolor sin fin, pero se enfocaron en buscar y castigar a los culpables del mortal hecho, tarea que no fue fácil. Nunca pensaron que el camino a la justicia estaba tan plagado de obstáculos, que tuvieron que ir venciendo con paciencia, dolor y valor.
Cuando se comenzó a detener a los primeros sospechosos, los testigos del hecho comenzaron recibir todo tipo de amenazas, buscando que no vayan a declarar. Estos “aprietes” salieron a luz y pese a eso, las primeras batallas judiciales se comenzaron a dar en el juzgado de Coronel Oviedo.
Audiencias suspendidas, recusaciones, amenazas y otros incidentes plagaron los primeros años de la investigación del caso. La comunidad se tuvo que levantar en marchas y marchas, pidiendo a las autoridades de Coronel Oviedo que se castigue a los “piratas del asfalto” detenidos y procesados por la muerte de Ariel Ibánez.
La audiencia preliminar fue suspendida una y otra vez, dilatando el caso hasta el máximo. Finalmente, cuando hubo acusación fiscal, el proceso llegó a su etapa de ser elevado a juicio oral y público.
El 9 de setiembre de 2007, el caso es elevado a juicio oral y público, este hecho se tomó como la primera gran batalla ganada dentro de una guerra que tenía sus trincheras dentro y fuera de los tribunales.
Pero, pasaron 3 largos años para que el juicio se lleve a cabo, otra vez el campo de espinas se extendió, para que la mano de la justicia no pueda tocar a los procesados. Finalmente, la primera sentencia se dio.
Como era de esperarse, la apelación sobrevino. En segunda instancia se confirmó la primera y ahora, después de 6 largos años, la Corte Suprema de Justicia confirmó el fallo y dio por cerrado el caso, con fuertes condenas para los responsables.
