¿Por qué los motociclistas desafían la muerte?

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“A mí no me pasa luego”, “yo sé lo que voy que hacer”, “no es difícil conducir la moto”, son algunas de las frases a las que recurren algunos motociclistas que no miden el riesgo al cual se exponen en alocadas carreras o manejos imprudentes.

El comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, Carlos Torres, dijo que al día atienden unos 10 accidentes de tránsito con motociclistas involucrados y que la cifra es mayor los fines de semana.

Estos accidentes, en su mayoría, ocurren por imprudencia del mismo conductor de la motocicleta, quien en desconocimiento de la ley de Tránsito conduce entre los vehículos y se adelanta, o se sube incluso a las veredas o ingresa en lugares prohibidos.

“El motoqueiro se cree peatón que entra por cualquier lugar, sube en donde sea, y cree que porque tiene una moto está exento de las normas de tránsito. Te pasan semáforo rojo, se suben sobre la vereda, pasan los vehículos zigzagueando, no tienen un carril preferencial, doblan sin aviso, y esto acarrea los accidentes”, comenta Torres.

Todo esto se debe al síndrome de Superman que acarrea frases tales como “no me va a pasar nada”, “a mí no me pasan esas cosas”, etc. Lo más lamentable es que las víctimas de accidentes de tránsito, en su mayoría, son personas de entre 18 y 23 años de edad, es decir, población económicamente activa (PEA).

La inconsciencia de muchos motociclistas desangra al presupuesto de salud. Un accidentado en motocicleta cuesta en urgencias cerca de G. 3.000.000 por día, mientras que en terapia intensiva el costo se eleva a G. 3.400.000 por día.

“Cuando están en grupo no quieren ser menos y quieren demostrar que pueden, sin medir las consecuencias de lo que pueda ocurrir”, expresa el comandante Carlos Torres, buscando una explicación al porqué los motociclistas desafían la muerte.

Cuando hay alcohol de por medio, aumentan las “ansias de mostrar superioridad”, así como el deseo de experimentar la adrenalina, sin medir el riesgo, sin verificar el estado del vehículo ni del camino, antes de emprender una alocada carrera.