De acuerdo a estimaciones de Amnistía Internacional (AI), un total aproximado de diez millones de vidas se perdieron en los últimos años debido a heridas producidas por armas de fuego. Los números señalan que cada minuto muere una persona como consecuencia de la violencia armada.
Se estima que el mercado mueve 640 millones de armas y 12.000 millones de balas al año.
En Paraguay, según datos de la Dirección de Material Bélico (Dimabel), en manos de civiles se encuentran unas 360.000 armas registradas; sin embargo, no se cuenta con un estudio que revele la cantidad exacta de armas de fuego que existen en nuestro país.
Entidades defensoras de los derechos humanos venían reclamando desde hace varios años la necesidad de la aprobación de un tratado mundial para el control de armas.
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El pasado martes, la Asamblea General de la ONU aprobó por mayoría el Tratado sobre el Comercio de Armas, en una histórica votación que pone fin a un largo proceso negociador que comenzó hace más de una década.
La resolución fue presentada por Costa Rica, después de que Corea del Norte, Siria e Irán intentaran frenar la puesta en marcha del tratado. La propuesta fue aprobada por 154 votos a favor, tres en contra y 23 abstenciones.
Según explica AI, el TCA prohibirá a los Estados transferir armas convencionales a otros países si saben que van a ser utilizadas para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad o de guerra, o bien facilitar su comisión.
El tratado obliga además a todos los gobiernos a evaluar el riesgo de transferir armas, municiones o componentes a otros países donde puedan ser utilizados para cometer o facilitar graves violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos. Los Estados han acordado que, si ese riesgo fundamental es real y no puede mitigarse, la transferencia no se lleve a cabo.
La ONG criticó duramente a los Estados que votaron en contra, recordando que los tres son acusados de cometer abusos contra los derechos humanos y que están sometidos a algún tipo de sanción de la ONU.
Entre los países que se abstuvieron se encuentran Rusia y China, considerados como los mayores exportadores de armas detrás de Estados Unidos, según publicó la agencia EFE.
En nuestra región, los cinco países latinoamericanos del Alba (Bolivia, Ecuador, Cuba, Nicaragua y Venezuela) también se abstuvieron de votar.
El tratado fue aprobado tras más de seis años de deliberaciones de la ONU, en un proceso que comenzó en diciembre de 2006, cuando la Asamblea General de la ONU decidió pedir a todos los Estados miembros su opinión sobre la viabilidad, el alcance y los parámetros de un tratado para regular la transferencia internacional de armas convencionales, recuerda AI.
El tratado adoptado afecta a las principales categorías de armas convencionales, incluidas las armas pequeñas y las ligeras, que proliferan en países con conflictos de baja intensidad, violencia armada y cantidades ingentes de víctimas civiles.
A partir del próximo 3 de junio, el tratado estará abierto a la firma y ratificación en la Asamblea General de la ONU y entrará en vigor al poco tiempo de haber sido ratificado por 50 Estados.
Un gran paso en la lucha contra el uso indiscriminado de las armas fue dado. Todavía hay camino por recorrer.
