“Tenemos una fórmula para reducir el subsidio cada vez más hasta eliminarlo. El subsidio no tiene mucho tiempo de vida”, garantizó el gobernante.
Franco aclaró que el aporte estatal fue implementado para beneficio de los pasajeros, no de los empresarios.
“El Estado está pagando una cantidad determinada por los pasajeros”, insistió.
Gracias al subsidio, los empresarios obtienen del Estado unos G. 5 millones por cada ómnibus.
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El sistema fue implementado en mayo del 2011 para congelar el precio del pasaje en G. 2.300, independientemente de las variaciones del gasoíl y el dólar.
Según Cetrapam, un gremio del sector, sin el subsidio, actualmente los usuarios deberían pagar G. 2.600 en lugar de G. 2.100, precio fijado esta semana por el presidente Franco.
A cambio del aporte estatal, los empresarios debían renovar el parque automotor, compromiso que lo cumplen a medias.
Igualmente, debía implementarse el billetaje electrónico, que hasta el momento permanece en "stand by", ya que no hay un proyecto concreto.
El presidente Franco confirmó en la fecha que en lo que resta de su gobierno presionará por la recuperación de los fondos que fueron retirados del Banco Nacional de Fomento por los empresarios del transporte en calidad de préstamos.
Un total de 27 dueños de líneas se hicieron con 27 millones de dólares para renovar su parque automotor, pero la mayoría no devolvió el monto.
Los préstamos fueron retirados en 1998 y actualmente solo figuran en los archivos de los “incobrables” de la banca estatal.
“Esta deuda fue pagada por toda la ciudadanía. Pagamos la deuda de los empresarios. Que esta ocasión sirva para demostrar en forma clara y contundente que este Gobierno va a exigir el pago a los morosos del BNF, como corresponde”, aseveró.
