Debido a una fibrosis pulmonar la docente cuenta con asistencia respiratoria, no obstante esto no fue impedimento para seguir desarrollando su vocación en el Colegio Nacional Espíritu Santo de Pirapó hasta hace unos meses atrás, hasta que finalmente llegó el momento de descansar y solicitó acogerse a la jubilación.
Con la sonrisa a flor de piel, alegre y emocionada, dijo estar eternamente agradecida con la comunidad de Pirapó. “Mis exalumnos, mis compañeros de trabajo, las autoridades locales, los chicos del colegio son muy atentos.
También dio las gracias a los funcionarios del Centro de Salud, no tengo palabras para agradecer. “Una llamada nomas hago y en menos de 5 minutos ya están acá”, destacó la docente.
Como toda mujer valiente, María Luisa se someterá a una cirugía de alto riesgo este viernes en un sanatorio de Obligado, “soy consciente del riesgo, me tienen que desconectar del tanque de oxígeno. No le tengo miedo a la muerte. Pero si con la operación hay una nueva oportunidad, quiero seguir viviendo si Dios quiere”, afirmó la mujer.
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