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20 de Noviembre de 2018 19:42

 

Condenan a 35 años de cárcel a asesino

Por Gladys Villalba Jara, corresponsal.

LUQUE. Un tribunal de sentencia condenó a 35 años de cárcel a un hombre que mató a su pareja de varias puñaladas, además de intentar asesinar a su cuñado.

El Tribunal de Sentencia del Juzgado de Paz de Luque, conformado por Dina Marshuk, Cecilia Ocampos y Hugo Segovia, condenó este martes a Carlos Riveros López (46 años), que confesó ser el autor del asesinato de su esposa Ana Carolina Jara de Riveros (39), el 13 de marzo de 2015.

Tres años después del crimen, culminó esta tarde el juicio oral y público en el Juzgado de Paz de Luque, y finalmente Riveros López fue condenado a 30 años de prisión, más cinco años como medida de seguridad, como solicitó el Ministerio Público.

La fiscala original del caso fue Natalia Fuster, quien indicó que la mujer recibió tres heridas de arma blanca, dos de ellas muy profundas, que le causaron la muerte de forma instantánea.

El caso concluyó en manos del fiscal Néstor Cañete, que quedó conforme con lo dictaminado y señaló que “ojalá sirva de lección el ejemplar castigo”.

En febrero del 2015, Ana Carolina Jara y Carlos Riveros se habían separado luego en una pelea.

La mujer en varias ocasiones había denunciado a su esposo por violencia y se ordenó restricción de acercamiento, pero de todas maneras Riveros seguía amenazando a su expareja, al igual que a sus hijos y su suegra.

En aquel entonces, la denunciante, junto a dos de sus hijos, se refugió en la casa de su madre, en el barrio Campo Grande de Luque.

En marzo, Riveros López compró un cuchillo de una ferretería que se encontraba a unas pocas cuadras de la vivienda.

“Una noche, cuando llegué a casa, encontré a papá afilando un cuchillo. Fue el 11 de marzo. Le pregunté qué hacía y me dio que ese cuchillo era para mi mamá, porque no podía verla viva. Lo ignoré”, testificó uno de sus hijos, durante el juicio.

El crimen ocurrió el 13 de marzo, cuando Carlos Riveros ingresó a la vivienda de su suegra por la cocina, parte trasera de la casa, y sorprendió a su cuñado Hugo Jara acostado en un sofá y viendo televisión en compañía de su madre.

Riveros, primeramente, agredió al hermano de su expareja, que fue derivado al Hospital de Luque debido a heridas que le causó el atacante con el cuchillo.

Ana Carolina Jara, que se encontraba en otra de las habitaciones de la casa, salió hasta la sala al escuchar la discusión entre su hermano y su exesposo, y en ese momento fue atacada por Riveros, que la hirió de muerte.

Seguidamente, el atacante salió al patio de la casa sin intentar huir; encontró una canilla y se lavó las manos y la cara. Luego realizó una llamada telefónica a su madre y le confesó lo sucedido. “Ya le di lo que se merecía esta perra”, dijo Carlos.

El asesinato tuvo lugar por una supuesta infidelidad por parte de la víctima, hecho que no fue comprobado durante el juicio.

“Yo le creé la cuenta de Facebook a mi mamá, y yo tenía la clave. Mi mamá jamás contestó ni un solo mensaje”, declaró uno de los hijos.

En el momento de la detención de Carlos, él subió tranquilamente a la patrullera y desde allí amenazó a sus hijos y a su exsuegra.

“El día que salga de la cárcel les voy a matar a todos ustedes”, dijo señalándolos con el dedo.

En uno de los calabozos de la comisaría, el asesino expresó: “A la mujer tenés que hacerle pasar necesidad si querés que te adore, porque la paraguaya es así. A la mujer hay que hacerle pasar hambre, miseria. Cuando vos le das todo, le tenés en bandeja de oro, como en mi caso: no le hice faltar nada, su pieza equipada y la de mis hijos también... Arrepentimiento por ella, no tengo”. “La Biblia dice que cuando tú eres casado y eres infiel conocerás el fuego del infierno”, agregó.

El abogado defensor, Álvaro Arias, dijo que en realidad su cliente fue el atacado por Hugo Jara, quien supuestamente lo agredió con un sillón plegable y un martillo.

Indicó en su alegato que Riveros cometió el crimen “inconscientemente”. El abogado agregó que Riveros López sufrió de una “excitación emocional”; pero esta situación fue descartada por psicólogos y siquiatras. La presidenta del tribunal dijo que el acusado “está en perfecto estado de salud”.

Arias pidió 9 años de prisión y solicitó el rechazo de un pedido de medida de seguridad solicitada por la querella.

Quedaron conformes

Luego de la lectura de la sentencia dictada por el Tribunal contra Carlos Riveros, su propios hijos le gritaron al acusado “¡asesino!” y festejaron la condena.

“Se hizo justicia. Estamos contentos. Él mismo cayó en sus mentiras. No tiene perdón de Dios. Se contradijo siempre. Ahora estamos tranquilos”, señaló uno de los hijos, Lucas Riveros.

Se pudo evitar el crimen

Los tres hijos de la pareja testificaron que tanto ellos como su madre constantemente eran maltratados por su padre. Dijeron que el hombre siempre fue muy celoso y violento.

“Nos amenazó con un cuchillo en el cuello porque no fuimos al colegio. Otro día, a punta de pistola le sacó a mi mamá de una peluquería. Cuando mi mamá se ponía linda, el tipo pensaba que era para otro”, expresaron.

Al respecto, la jueza Dina Marshuk lamentó lo sucedido y dijo que la muerte de la mujer pudo haberse evitado.

Se preguntó por qué la Policía Nacional no hizo su trabajo ante tantas denuncias por violencia. Reprochó la actitud del condenado, ya que durante el juicio se mostró violento, impulsivo y explosivo.

“Ana Carolina no era un objeto, era un ser humano y merecía vivir su vida. Ni si hubiera sido infiel merecía la muerte. Ana Carolina y sus hijos siempre estuvieron golpeados. En una ocasión, Riveros le dijo a su hija Paula: 'andá, matate y andate al infierno con tu mamá'. El señor Carlos Riveros contaba con antecedentes y nunca respetó a las medidas impuestas”, señaló Marshukc.

 
 

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