Juan Vicente Ramírez, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Ciudad del Este, conversó con ABC Cardinal sobre el proyecto que impulsa el Gobierno de reajustar automáticamente el salario mínimo el 30 de junio de cada año, proporcionalmente al nivel de inflación que se acumule a esa fecha.
El empresario se unió a los sectores que se expresaron contra esta iniciativa, que aún debe tener la aprobación del Congreso. “El país vive muchas realidades y nosotros estamos inmersos en una crisis desde hace tres años; toda la frontera está golpeada y no creemos que sea apropiado imponer un aumento salarial”, aseveró.
Sobre las posibles consecuencias que un reajuste del sueldo tendría en el comercio fronterizo, mencionó que se prevé una ola de despidos, ya que los empleadores no estarán en condiciones de soportar una recarga de esta naturaleza. “En este momento, las circunstancias comerciales son difíciles de sobrellevar y pensamos que el aumento salarial generará mayores despidos de los que ya tenemos”, manifestó.
A fin de tratar de retratar la realidad que ya actualmente soportan los comerciantes en la zona, mencionó que “en los últimos 12 meses hemos despedido a más de 12.000 personas en Ciudad del Este. No existen ingresos; de dónde vamos a obtener esos ingresos si el negocio no está funcionando”, aseveró. Mencionó que la crisis en el comercio fronterizo igualmente se extiende hacia otras localidades clave, como Salto del Guairá, donde “hubo una caída del 70% en los volúmenes de negocios. Acá en Ciudad del Este hemos cerrado 1.200 tiendas”, insistió.
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Hace dos semanas, el Gobierno presentó su plan de establecer un aumento salarial automático de manera anual. Actualmente, el sueldo mínimo se incrementa únicamente cada vez que la inflación llega al 10%; sin embargo, con la idea del Ejecutivo, el reajuste se daría cada 30 de junio y sería proporcional a la inflación acumulada. Por ejemplo, con el actual 7,2% de inflación acumulada, el salario subiría en un 7,2%.
Varios sectores salieron al paso de este planteamiento señalando las consecuencias que tendría a nivel general, como una subida generalizada de precios de los productos de la canasta familiar.
