El viernes pasado fueron suspendidos siete alumnos y expulsados otros cuatro del Colegio Nacional de la Capital por actos de violencia contra sus compañeros. Atendiendo a que era viernes, el ministro Enrique Riera suspendió el efecto de la resolución para poder escuchar a todas las partes, lo que se llevó a cabo ayer a tempranas horas, según comentó el propio secretario de Estado.
Tras escuchar a todos, desde padres y alumnos hasta profesores, se llegó a la conclusión de que los cuatro alumnos debían efectivamente ser expulsados y, ante esta decisión, los estudiantes decidieron tomar el colegio. El Ministerio de Educación ya informó al respecto a las autoridades, entre éstas la Fiscalía General, y presentó un amparo para pedir el desalojo de los alumnos.
Los alumnos expulsados tienen mala conducta, bajo rendimiento y son violentos con sus compañeros. La última acción tuvo que ver con la bandaliza, cuyo reglamento señala que los integrantes de ese grupo deben “tener un corte varonil”, explicó el ministro. Este grupo trajo entonces un peluquero a la institución y algunos alumnos accedieron voluntariamente a que se les rasure el pelo, sin embargo, a quienes se negaron, los tomaron a la fuerza y los rasuraron. Los autores poseen además procesos abiertos por violencia en el Ministerio Público.
"Una cosa es dialogar, construir, y otra es tomar un colegio para defender un acto de bullying extremo. van a tener que terminar en otro colegio", dijo el ministro.
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