Falleció el incansable cafetero del Palacio

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Con más de medio siglo de servir café en los pasillos del Palacio de Justicia –pese a ser perseguido en su humilde trabajo– Máximo Benítez, más conocido como Don Pablo, falleció en un colectivo esta madrugada, mientras venía a la capital con sus termos.

“Es un monumento al deseo de trabajar”, dijo a ABC Color Marta Núñez de Benítez, psicóloga forense del Palacio de Justicia, quien por décadas disfrutó de los puntuales cafés de Máximo Benítez Báez, de cariño conocido como Don Pablo.

Don Pablo, conocido y carismático proveedor de la necesaria cafeína de las mañanas, era apreciado por todo aquel que trabaja y concurre al Palacio. Esta madrugada, como todas, pese a ser un perseguido de forma inexplicable en su humilde trabajo, subió a la Línea 56 para ir de San Lorenzo a Asunción, armado con varios termos, fieles compañeros de trabajo.

Una tempranera llamada a su casa rompió con la rutinaria mañana de su familia: Don Pablo, de 66 años, falleció en el colectivo a causa de un infarto fulminante. “Un tipo que trabajó toda su vida, desde que yo me acuerdo, llevaba el mejor café al palacio, era muy querido por todos”, nos dijo su hijo, Ricardo Benítez.

Si bien Don Pablo era muy apreciado, aparentemente su trabajo no era bien visto, pues tras cumplir al menos 50 años recorriendo los pasillos del Palacio fue emitida una resolución que le prohibía seguir sirviendo café como lo hizo durante décadas.

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“Vendía un café exquisito, recorría todas las oficinas respetuosamente”, recuerda la psicóloga Núñez de Benítez, quien relató que tras la desagradable resolución, a Don Pablo no le quedó más que instalarse en el corredor y luego en la plaza de enfrente, donde tampoco le proveyeron un sitio para instalarse con un puesto.

Recordó que tal fue el aprecio que conquistó, que varios funcionarios le prestaban ayuda permanentemente, más que solo un aporte económico. “El día de ayer, que estamos de feria pero igual hacemos oficina, él vino al Palacio y dicen que recibió una nota en el cual le prohibían estar debajo del árbol incluso, imagínese la persecución a su trabajo, esto es una cuestión de derechos humanos, porque se ganaba honestamente la vida, nos hacía un servicio más que nada, porque aquí no hay cafetería”, expuso indignada la profesional.

“Esta mañana habrá estado con esa pena, venía con todos sus termos, probablemente con la incertidumbre de dónde instalarse, subió al bus desde San Lorenzo y murió en el camino”, agregó.

En diciembre de 2014, ABC Color le hizo una entrevista a Máximo, cuando había sido relegado a la plaza como producto de la prohibición emanada por la Corte Suprema de Justicia. Pese al calor y la persecución, Don Pablo se mantuvo firme, pues como nos había manifestado, era su único sustento. “Yo necesito trabajar. Hace casi 50 años que vengo al Palacio, antes estaba en el viejo y cuando se mudó, vine también. Con esto yo mantengo a mi familia”, expresó en aquella oportunidad.