Manuela Marín, líder de la Comisión de Género y militante activa de las FARC, charló con Red Guaraní sobre el histórico acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla que busca poner fin a más de 50 años de conflicto armado con profundas consecuencias en varios ámbitos dentro de Colombia.
Durante la entrevista con el canal capitalino, la guerrillera fue consultada sobre el contexto local, donde el grupo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), mantiene en zozobra a los departamentos del norte de la Región Oriental, con robos, homicidios y secuestros. Marín reconoció que las FARC como tal han desplegado un trabajo político internacional con organizaciones sociales, movimientos políticos, personalidades y medios de comunicación.
Sin embargo negó que este relacionamiento sea directo o que establezca una influencia a otra organización. “Valoramos y respetamos las luchas, pero nunca hemos tenido una influencia directa con esa o con ninguna otra organización”, expresó intentando desmarcarse de la relación con el EPP.
Marín a título personal dijo no conocer sobre la existencia del EPP. Al mismo tiempo sostuvo que su vigencia está ligada a problemas que el país debe resolver, “pero no los conozco de manera particular ni personal”, respondió.
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Esta afirmación difiere con la versión manejada por el Ministerio Público de un acercamiento entre ambos grupos, durante el secuestro de Cecilia Cubas, que terminaría con el asesinato de la hija del expresidente Raúl Cubas Grau, siendo nexo y ejecutor Osmar Martínez, fallecido en diciembre de 2015.
Tanto Rodrigo Granda como Orley Palomino soportan una orden de captura internacional con fines de extradición por el caso Cecilia Cubas, dictada por el juez paraguayo Pedro Mayor Martínez. Rodrigo Granda está imputado porque supuestamente fue uno de los guerrilleros que asesoraron al fallecido Osmar Martínez, mediante correos electrónicos, sobre el desarrollo del secuestro de Cecilia Cubas e incluso recomendó poner fin al plagio.
El EPP mantiene secuestrado al suboficial Edelio Morínigo, como a los menonitas Abrahán Fher, y Franz Wiebe.
