Con la normativa pretenden –al igual que en Europa– cuidar el medio ambiente.
Hasta el 31 de diciembre se obligaba a los consumidores a pagar por las desechables.
Más del 60% de los bonaerenses se sumaron al uso de bolsas reutilizables o carritos, de acuerdo a las autoridades de la capital argentina.
A fin de minimizar los inconvenientes de la transición, el Gobierno ha desplegado algunos puntos de entrega de bolsas ecológicas.
Además del daño a la flora y la fauna, el uso de esas bolsas desechables repercute directamente en el día a día de la ciudad, ya que las bolsas llegan a los sumideros y ríos subterráneos, y forman verdaderos diques que traban la circulación del agua y favorecen las inundaciones.
La ciudad gastaba 500 millones de bolsas por año.