A tres semanas

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Si no hay incidentes graves y se respeta el voto de la gente, en 21 días conoceremos a los candidatos que el 22 de abril del próximo año competirán por administrar nuestro país desde el 15 de agosto.

Pero pese a que el partido de gobierno tiene como precandidatos presidenciales a jóvenes, y a que en la oposición se está armando un frente único, da la sensación de que esta es la campaña que menos expectativa genera en los últimos años en el ciudadano común, sobre lo que pueda hacer alguno de ellos una vez que llegue al poder.

No confundir. Una cosa es que haya expectativa sobre el resultado electoral, casi como en un partido de fútbol; otra es que exista expectativa sobre la gestión que pueda tener el candidato electo una vez que llegue al poder.

En el 2008 la disyuntiva era sobre un obispo o una mujer, con el agregado de ver qué es lo que ocurría con una eventual caída del Partido Colorado.

En el 2013 era un empresario que proyectaba la imagen de éxito con el componente de un producto tan masivo como el fútbol.

Esta elección, sin embargo, hasta aquí no logra generar, por fuera de los equipos políticos involucrados, la sensación de curiosidad sobre ver qué es lo que puede hacer cada candidato una vez que llegue al sillón de López.

En el partido de gobierno el delfín oficialista tiene un perfil técnico competitivo, pero existen demasiadas dudas sobre la autonomía que tendrá en la toma de decisiones y cómo construirá gobernabilidad en una eventual relación con el Congreso.

El disidente si bien, por su parte, construyó una fuerza política propia, tiene la debilidad de que el principal elemento aglutinador de sus socios de movimiento y el principal leitmotiv de la campaña fue el “anti”, la confrontación con el oficialismo, algo que desaparecerá inmediatamente en caso de triunfo.

En la oposición, todo lleva a pensar que será el oficialismo liberal el que se imponga en sus internas. Más allá de ello, la rápida alianza con el Frente Guasu transmite la sensación de un oportunismo que dejó de lado los principios, por lo que “golpistas” y “violadores de la Constitución”, al decir de sus propios protagonistas, se preparan para pedir el voto a la gente para gobernar el país por 5 años.

Así se presenta la lucha por el poder en nuestro país, en medio de una campaña que nuevamente exhibe los peores de nuestros vicios, como las prebendas, la coacción al funcionario, la utilización de niños, el asistencialismo manipulador y la demagogia.

Una nueva oportunidad perdida para ensayar un estilo diferente de hacer política, con candidaturas jóvenes que además blanquean de paso a los viejos tiburones de siempre, que estarán conviviendo en el mismo estanque en el próximo periodo.

guille@abc.com.py