La Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) publicará los resultados de la Encuesta de Educación Financiera en Paraguay 2017 en coincidencia con el Día del Ahorro, que se recuerda el 31 de octubre; sin embargo, en un adelanto de algunos datos más relevantes a ser expuestos, se aprecia que al paraguayo en gran mayoría le cuesta ahorrar.
En la encuesta 2017, la cantidad de personas que dicen tener ahorros es de 28% de los encuestados, es decir, este año, 72% de las personas no contaban siquiera con la intención o capacidad de ahorrar.
"En general, podemos decir que en los paraguayos no está arraigada una cultura de ahorro, pero sí podemos ver que hay ahorro de forma no monetaria. Si hablamos en el interior o lo rural, vemos prácticas de ahorro en diferentes formas. Lo que sí podemos ver un cambio de pasar de ese ahorro informal a un ahorro formal al sistema financiero", afirmó Adriana Insaurralde, responsable de ENIF.
Y la capacidad o nivel económico parecen ser un factor determinante para que el hábito del ahorro se concrete. En las personas de nivel socioeconómico más bajo, el 80% no ahorra, una perspectiva que apenas mejora para las clases media y media alta. Por su parte, entre las personas con ingresos más altos sí se aprecia un 49% que asume como hábito el ahorro.
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"En 2014 teníamos 1.240 cuentas de ahorro básicas y hoy, a junio de 2017, tenemos 18.900. Entonces, sí vemos un aumento bastante de esas cuentas que son simplificadas, que es para un nicho y segmento de bajos ingresos", remarcó Insaurralde, aunque aclara que el aumento de cuentas no implica que las usen efectivamente para el ahorro.
A modo de ejemplo explicó: "Los beneficiarios de Tekoporá que en 2013 cobraban el 100% en efectivo, hoy la mayoría cobra por cuenta de ahorro o billeteras electrónicas, entonces podemos decir que se habilitaron 600.000 cuentas básicas para este nicho. Ahora, ¿cuántas de esas cuentas usan, están vacías o usa solo para pago o están ahorrando? Ahí vemos que es bajo aún el uso de estas cuentas”.
La diferencia entre zonas urbanos y rurales no es muy marcada, ya que los que viven en las urbes apenas llegan al 30% el total de ahorrantes, mientras que en zonas rurales, el porcentaje de personas que guardan su dinero es del 26%.
No obstante, consideró que es un mito que la gente más vulnerable no ahorre, sino que muchas veces lo hace de manera no monetaria. "Increíblemente, las personas que más ahorran son las que están en extrema pobreza, por la vulnerabilidad que tienen. Muchas veces porque soy mensualero gasto mi dinero porque tengo aval para conseguir un préstamo o le puedo pedir a un compañero o a mi familia si necesito; sin embargo, las personas en situación de vulnerabilidad no tienen está posibilidad", dijo, afirmando basarse en datos y ejemplos reales.
Una de las máximas que promueve la ENIF través de la campaña “Más vale saber. Educación de bolsillo” es que el ahorro no es guardar lo que sobra, sino planificar y programar un monto a ser ahorrado. Lo resumen en tres pasos: "Anotá los gastos que podés disminuir o eliminar. Ahora decidí cuánto querés ahorrar después de disminuir los gastos. Hacé un nuevo presupuesto. Incluí ahorro entre tus gastos".
A través de una página web, tratan de rebatir otros “mitos” comunes que normalmente surgen como motivo para no ahorrar, como es el preferir ahorrar en casa antes que en entidades financieras. Sin embargo, también hay que mencionar que en nuestro país, los niveles de extrema pobreza y pobreza, así como los de informalidad laboral, son factores que dificultan seriamente la posibilidad de ahorrar.
"A veces compran el chancho o ganado menor, y me podés decir 'eso es inversión', pero muchas veces le ponen 'nombre' a ese chancho: es para el pasaje a Argentina, para el inicio de clases, o 'por si se me enferma un hijo', entonces ni hablamos de conceptos de ahorro", insistió Insaurralde.
Otro dato que destaca de los resultados de la encuesta de este año es que la mayoría de las personas que ahorran lo hacen sin una meta definida. Para ser más precisos, apenas 3 de cada 10 personas se fijan una meta para ahorrar; el resto lo hace como hábito.
Sin embargo, entre los que sí se fijan un objetivo se destaca que lo hacen para comprarse una casa, seguidos por los que lo hacen para sus estudios o los de sus hijos, seguidos por lo que lo hacen para gastos varios, como montar un negocio, o bien, comprarse un vehículo. Ahorrar sin un objetivo no está mal, puesto que puede ser para un imprevisto, pero lo que recomiendan es fijarse metas.
Asimismo, para guardar su dinero, la mayoría de los paraguayos prefieren hacerlo “bajo el colchón”, es decir en el hogar, sin acogerse a alguna de las 11 alternativas que existen, ya sea en bancos, financieras o cooperativas.
Los que no guardan su dinero en casa, por lo general, dejan un remanente en sus cuentas de ahorro o corrientes, o bien, depositan un monto establecido.
Otro dato que resalta de esta encuesta es que el nicho que más creció en ahorro en entidades financieras es el de los jóvenes. "Hoy, el nicho que más crece es el de los jóvenes de 18 a 29 años, que podemos decir que tuvo un aumento vertiginoso. Es decir, el bono demográfico está más asiduo a usar cuentas de ahorro y utilizar los sistemas financieros formales", remarcó.
