La Comisión Vecinal de este barrio reúne a unas 80 familias, pero dentro del proyecto de hermoseamiento y mantenimiento de las plazas participaron más vecinos, asegura Luis Acevedo, presidente de esta agrupación vecinal. Según Acevedo, a lo largo de los últimos años, los pobladores de esta zona del barrio Republicano se unieron y trabajaron con aportes voluntarios, colectas, actividades de almuerzos, rifas, etc., que alcanzaron unos G. 330 millones de recaudación, que se invirtieron principalmente para enrejar las tres plazas (Expopar, Japón y El Pinar), además de otros trabajos de hermosamiento dentro de estas plazas públicas.
Sin embargo, Acevedo y su equipo creen que todo el trabajo realizado terminará en la nada, ya que la Municipalidad local y la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) autorizaron a los damnificados de las zonas bajas del Bañado Sur que vuelvan a ocupar las mencionadas plazas. Desde la SEN, calculan que al menos unas 7.000 familias ya fueron evacuadas por la crecida del Río Paraguay. Desde ayer, cientos de personas empezaron a instalar sus precarias carpas en las plazas del barrio Republicano.
Según afirman desde “Ko'ẽtĩ”, todo lo que consiguió la Comisión lo hizo sin tener un solo aporte del municipio asunceno. “La Municipalidad de Arnaldo Samaniego nos dio la espalda” afirma Acevedo, haciendo referencia a que muchas veces presentaron propuestas a las autoridades municipales para trabajar en estas plazas pero no tuvieron respuestas. “Incluso nos dijeron desde el propio municipio que los damnificados volvieron a la plaza por orden de Samaniego, porque supuestamente no apoyamos su candidatura para la reelección” dice Acevedo. Sin embargo, menciona que más allá de este rumor, lo importante para ellos es que ya están trabajando con la gente que trabajará con el nuevo intendente, Mario Ferreiro.
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“Ya hablamos con Ferreiro sobre esta situación y mostró una apertura totalmente diferente. Estamos viendo la forma de solucionar este conflicto” dice con referencia a las centenares de familias damnificadas que están desde hace unos días, instaladas en las mismas plazas que la Comisión Vecinal arregló. “Esta gente rompió los candados e ingresó a las plazas. Hicimos la denuncia y la policía nunca actuó”, lamenta Acevedo, en referencia a los refugiados.
Desde la Comisión dicen que entienden la situación de las familias afectadas por la crecida del río, pero también piden que se entiendan la situación que ahora -una vez más- deberán soportar. En ese sentido, enumeran los problemas, como por ejemplo la cantidad inmensa de basura que se junta, el olor nauseabundo que se genera por los desechos de animales (caballos, gallinas, etc.), el agua servida estancada en la calle y también, como un punto no menor, mencionan la inseguridad que se vive con la presencia de gente ajena al barrio.
Acevedo, en nombre de la Comisión, pide algo sensato; una solución definitiva tanto para los vecinos del barrio como también para los damnificados por la crecida del río Paraguay. En ese sentido, Óscar Céspedes, miembro de dicha agrupación vecinal, cuenta que es la tercera vez en menos de dos años que se refugian en las plazas del barrio. “En el 2014, los refugiados estuvieron 9 meses. Este año ya estuvieron durante tres meses y ahora no sabemos hasta cuándo se van a quedar”, señala Céspedes.
Dice además que lastimosamente el Estado (en este caso, la SEN y la Municipalidad local) sigue castigando a la población que paga impuestos y cumple sus obligaciones cuando se produce alguna situación de la naturaleza. Sin embargo, asegura que en este caso se trata de algo absolutamente previsible, como lo es la crecida del río Paraguay en esta época. No obstante, en esta ocasión se tiene el agregado del fenómeno atmosférico “El niño”, algo que según Céspedes, también se avisó con tiempo pero que, a pesar de eso, las autoridades no previeron y vuelven a cargar a los vecinos de los barrios con el drama de los damnificados.
Mientras los vecinos reclaman recuperar sus espacios públicos, algunos damnificados dicen sentirse abandonados por las autoridades y lamentan también haber perdido todas sus pertenencias. No obstante, gran parte de los desplazados mantiene una postura radical; no dejarán sus casas de la zona baja porque dicen que allí vivieron desde siempre y es el lugar que les queda más próximo para hacer sus recorridos buscando objetos que reciclar.
En ese sentido, vale recordar que la mayoría de quienes ahora están afectados por la crecida se dedica al reciclaje de plásticos y otros productos, y otro grupo trabaja en el vertedero Cateura, como gancheros. El denominador común, igualmente entre los pobladores bañadenses, es el alto número de hijos que se tiene por cada familia. En los refugios del barrio Republicano se puede ver cientos de niños, de todas las edades, jugando o corriendo, casi todos muy ajenos -desde la inocencia- al drama que enfrentan.
A la vez que más familias se van sumando a la ocupación de las plazas del barrio republicano, los vecinos del lugar esperan que esta nueva administración municipal, con Mario Ferreiro al frente, pueda diseñar una solución final y concreta a este problema social que afecta a todos.
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Fotos: David Quiroga
