Solo la vitalicia para Cartes

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Óscar Facundo Insfrán, presidente de la Convención Constituyente, reconoció su cambio de postura y afirmó que los expresidentes no pueden ser senadores activos, ya que la Constitución Nacional establece una orden expresa.

“La senaduría vitalicia es una orden determinante. Serán senadores vitalicios hasta la muerte y no se acepta renuncia”, dijo el especialista a ABC Cardinal en torno a la situación de Horacio Cartes, quien sigue en campaña para asumir su banca en el Senado.

Aclara que no se puede renunciar a la condición de senador vitalicio, desde el punto de vista del derecho público. “Es un imperativo de la Constitución Nacional. La Constitución es la que crea ese cargo en forma vitalicia, hasta su muerte, entonces no admite renuncia. Hay que contemplar los hechos de que los presidentes no podrán ser presidentes nunca más”, expuso.

Con respecto a Fernando Lugo, sostuvo que sí está habilitado para ser senador, ya que la Constitución es clara al establecer que si un mandatario es removido por juicio político no podrá ser senador vitalicio, entonces no esta inhabilitado para cargos electivos.

“La senaduría vitalicia no significa una esclavitud, es un ordenamiento. Desde mi punto de vista, podría renunciar, pero no desde el punto de vista del derecho público”, explicó.

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Alcibiades González Delvalle, también constituyente de 1992, recordó que el tema de la senaduría vitalicia fue tratado en comisiones y que el espíritu era que un exmandatario siga aportando con su experiencia, pero no como senador activo.

Recordó lo que publicó en un comentario el domingo, donde resalta sobre todo la argumentación en ese entonces del convencional constituyente Bernardino Cano Radil, que argumentó el artículo 189 “De las senadurías vitalicias”, como la forma para que los expresidentes sigan aportando en política. 

Finalmente, según lo discutido en la convención del '92, expresó que la  senaduría activa es un privilegio que finalmente se puede ejercer o no, pero que tampoco es renunciable. También consideró que no se le puede atribuir un sentido de "esclavitud", ya que uno no está obligado a ejercer.