Mientras el candidato oficialista a la intendencia de Asunción, Camilo Pérez (ANR-HC), asegura públicamente no sentirse “cómodo” con el tratamiento del nuevo contrato colectivo municipal, los concejales de su misma bancada, colorada cartista, continúan impulsando el proyecto.
El acuerdo laboral fue firmado previamente por el intendente Luis Bello (ANR-HC), también de su partido y movimiento político, y respaldado por ediles cartistas y colorados disidentes, generando un escenario de abierta contradicción política en plena recta final hacia los comicios del domingo 4 de octubre.
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Pese a la distancia pública marcada por el candidato del cartismo, concejales de la bancada oficialista en la Junta Municipal intentaron dictaminar el documento de forma apresurada a través de la Comisión de Legislación.
Aunque la reunión careció de un orden del día formal y no reunió el quórum necesario, los concejales recibieron a representantes de la Intendencia y de los gremios sindicales, evidenciando el apuro por blindar el convenio antes de la renovación de las autoridades comunales.
La contradicción del oficialismo a días de los comicios en Asunción
Desde la oposición, el concejal Álvaro Grau (PPQ) calificó el encuentro como improvisado y denunció que las autoridades del Ejecutivo municipal presentes no supieron precisar el impacto económico real ni el origen de los fondos para cubrir los aumentos.
El convenio contempla un costo consolidado solo en bonificaciones que asciende a G. 64.735 millones anuales, afectando directamente a las finanzas de la comuna de Asunción.
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Ediles opositores denuncian que la urgencia por homologar el contrato responde a una estrategia electoralista destinada a asegurar la lealtad de más de 9.000 funcionarios municipales.
Desde la Coordinadora de Sindicatos Municipales, excluidos de la negociación, habian advertido sobre la inviabilidad financiera de aprobar compromisos económicos sin respaldo real en las arcas municipales.