Franz: 48 días sin noticias

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Han pasado 48 días desde que el joven Franz Wiebe fue secuestrado por el grupo criminal EPP, que pretendía capturar a un rico hacendado pero llevó a un joven humilde. La familia del adolescente sigue en una agobiante espera.

Eran cerca de las 17:00 del 27 de julio. Un grupo de colonos menonitas de la colonia Río Verde (departamento de San Pedro) se preparaban para cerrar la larga jornada laboral tras realizar la cosecha de maíz en un campo de la estancia “La Yeya”. Entre los trabajadores se encontraba Franz Wiebe Boschman (17), hijo mayor del matrimonio de Abrahán Wiebe y Katharina Boschman, un joven que había decidido dejar el colegio para ayudar a su familia y a sus hermanos pequeños.

Mientras los trabajadores se preparaban para regresar a sus casas, apareció en la zona un grupo de desconocidos que portaban armas de grueso calibre. Los desconocidos no eran otros más que los miembros del grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), la banda que aterroriza la zona norte de la región oriental desde hace casi dos décadas.

Para ahuyentar a los obreros, los criminales abrieron fuego. Gran parte de la comitiva consiguió huir, pero los miembros del EPP consiguieron tomar de rehenes a Franz y a Pedro Peters, un joven sordomudo que también se encontraba trabajando en el lugar.

Los secuestradores llevaron a las víctimas hasta un lugar recóndito, donde los mantuvieron durante unas horas. En el lugar sometieron a golpes a Peters hasta que decidieron liberarlo y mantener en cautiverio a Wiebe. Antes de soltarlo, le entregaron una carta dirigida al ministro (pastor) de su congregación.

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En la esquela mencionaban una serie de exigencias que los colonos de Río Verde debían cumplir, entre ellas el pago de 700.000 dólares americanos por la liberación del adolescente secuestrado.

En realidad, Franz ni siquiera era el objetivo real de los criminales. Los malvivientes estaban detrás de Cornelio Peters, quien es un importante empresario menonita que se encontraba en el lugar en el preciso momento en que se perpetró la incursión de los integrantes del EPP, pero logró huir.

Aún así, decidieron llevar a Franz que pasó a convertirse en el secuestrado número diez por el grupo criminal, el sexto bajo el gobierno de Horacio Cartes, el segundo adolescente y la tercera persona al que el EPP mantiene en cautiverio actualmente.

La desesperación no tardó en llegar para la familia Wiebe Boschman, paraguaya pero de origen mexicano y que vive desde hace tiempo en la Colonia Río Verde. No solo por saber que su hijo se encontraba en manos de criminales sanguinarios, sino porque para permitir su regreso los delincuentes exigían una suma muy lejos del alcance de una familia sacrificada, trabajadora y de escasos recursos.

“Ni aunque yo venda todo voy a poder pagar el rescate”, confesó el padre del joven poco después de que se confirmara el secuestro. Abrahán Wiebe agregó que cuenta con algunas propiedades, pero que el rescate es muy elevado y aunque venda todas sus pertenecías no podrá cubrir las exigencias del grupo criminal EPP.

Consternación e impotencia se podían evidenciar en los alrededores de la casa de la familia del joven Franz. El grupo criminal había avisado antes con una serie de ataques a tanques de la colonia, pero aún así las fuerzas del orden no consiguieron prever esta situación.

La madre del menor secuestrado, Katharina Boschman, pasa gran parte del tiempo encerrada en la habitación matrimonial llorando. En primer momento, los cinco hermanos de Franz no dimensionaban la gravedad de la situación y se los podía ver jugando en el patio, mientras que el padre en medio de llanto recibía a las personas que se acercan hasta la residencia.

Como si la aflicción no fuera suficiente, los criminales sometieron a otra humillación a la familia de Franz apenas días después de haberlo llevado. El EPP obligó a la familia del joven a leer un comunicado que rayaba en la burla y en el que trataba de oligarca al joven trabajador al que había secuestrado. “Somos pobres, por eso ya lo enviamos a trabajar para el vecino, nos ayudamos en la familia”, contaba con la voz apagada Abrahán Wiebe.

Afligido, el padre de familia ofreció todos sus bienes, dos vacas lecheras y cinco millones de guaraníes, para salvar a su hijo mayor. Durante la lectura del comunicado del grupo criminal, Abrahán Wiebe no dejó casi nunca de mirar permanentemente al piso, inclusive al responder preguntas. Totalmente quebrado, de vez en cuando buscaba la mirada de los otros menonitas que lo acompañaron a leer el comunicado del EPP frente a la prensa.

Su esposa Katharina, acompañada de otras mujeres de la comunidad, aguardaban del otro lado, en otra de las habitaciones de una casita que tiene apenas dos cuartos para distribuirse sus siete miembros.

Como consecuencia del nuevo secuestrado perpetrado por el grupo criminal en la zona norte, el presidente de la República decidió remover del cargo de comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) al General Martín Cáceres y nombró en su reemplazo al Gral. José Alvarenga, quien se convertía así en el quinto jefe de la fuerza especial de militares, policías y antidrogas que había sido creada poco tiempo después de la asunción de Horacio Cartes como primer mandatario. En promedio, los cuatro anteriores duraron apenas nueve meses y la falta de resultados es una crítica constante a pesar de los numerosos recursos humanos y económicos con los que cuentan.

En una acción desesperada, los colonos de Río Verde decidieron unirse para juntar el dinero exigido por el grupo criminal, aunque reconocían que la suma era demasiado elevada. Una situación similar a la que vivía la familia de Abrahán Fehr Banman, secuestrado desde el 8 de agosto de 2015 y por quien el EPP exigía US$ 500.000 de rescate, dinero que su familia no tenía pero que debía ser pagado en un plazo de apenas diez días.

Desde entonces, la familia de Franz no ha vuelto a tener noticias sobre la situación de su hijo. Aunque las autoridades aseguran que los secuestrados del EPP siguen con vida, la preocupación de las tres familias crece todos los días.

Mientras tanto, la FTC se ha visto superada y en el día en el que Franz cumplía un mes en manos del EPP, sufrió un ataque letal en el que murieron ocho soldados que viajaban para cambiar una rueda y fueron interceptados en un camino vecinal de la localidad de Arroyito.

Franz sigue en cautiverio y la angustia de una familia humilde y trabajadora aumenta todos los días. El dolor une a los Wiebe con los Fehr y con los Morínigo, dos familias que también esperan todas las tardes ver a sus hijos caminando de regreso a casa.

juan.lezcano@abc.com.py - @juankilezcano