Durante la presentación de los resultados de las pruebas Pisa (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), la legisladora y exministra de Educación expuso con crudeza la realidad de la educación superior en Paraguay, frente a autoridades como el ministro de Educación, Luis Ramírez y el presidente delegado del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), Hermenegildo Cohene, también viceministro de Educación Superior.
Ovelar ilustró el problema con el caso de un diputado colorado amigo suyo (no es Hernán Rivas), a quien le ofrecieron aprobar materias cursando solo los sábados y leyendo fotocopias, y denunció cómo hoy se ofrecen servicios de redacción de tesis en la vía pública sin ningún tipo de control institucional.
“Mira, necesitas ser abogado porque sos diputado y podés hacer y acá no eh, podés inscribirte el otro sábado solamente los sábados. El diputado le preguntó al promotor cómo iba a rendir sin tiempo para estudiar, a lo que le respondieron: “No, es con libro abierto. Este es el material para el otro sábado. Así ya pasó la materia Constitucionales 1”, relató la parlamentaria. “Y si así formamos a los maestros, ¿cómo vamos a pedir resultados diferentes?”, remató.
Ahí, Ovelar fustigó principalmente contra las universidades privadas. “Todo el mundo habla de la educación. Pero en decisiones a veces somos contradictorios. Por ejemplo, queremos abrir una universidad para un amigo y si alguien se opone y existe un criterio, entonces ja ja´o (nos retan). Estamos en contra. Porque seguimos abriendo universidades como un mercadito en el que se vende de todo. Y eso es doloroso”, apuntó.
Ofertas de garaje: “En eso si que estamos peor, como ningún otro”
Para la senadora, la situación de la educación superior en Paraguay cruzó un límite peligroso en comparación con otros países de Sudamérica. Ovelar señaló con crudeza que, mientras naciones vecinas ya le pusieron un freno regulatorio a las instituciones creadas con fines puramente de lucro, en Paraguay el “mercadeo incesante de títulos” continúa operando sin filtro.
“Otros países ya resolvieron ese problema; resolvió Ecuador, resolvió Bolivia, ¿verdad? Y nosotros tenemos que resolver”, reclamó dirigiéndose a las autoridades del Ministerio de Educación.
La exministra advirtió que la proliferación desordenada de ofertas exprés —muchas de ellas dictadas virtualmente una vez por semana— está produciendo una masa de “profesionales analfabetos que jamás leyeron un libro”, cuyo impacto más destructivo se siente directamente en las aulas cuando esos egresados asumen la enseñanza de los niños.
“Deletrea y no puede leer”: la dura mención a Hernán Rivas
Ovelar enfatizó que la baja calidad educativa está respaldada por una “histórica transigencia con la mediocridad”, que se promueve desde el propio Estado. Como ejemplo de esta distorsión, la senadora citó el caso de Hernán Rivas al frente del órgano que juzga a los fiscales y jueces del país.
“¿O ustedes creen que no tiene ninguna importancia que el presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, Hernán Rivas, deletree y no pueda leer y eso ven los jóvenes de este país?”, lanzó.
Según la exministra, cuando los jóvenes ven que para ocupar cargos de enorme poder político no se exige el mínimo rigor académico, el mensaje que recibe la sociedad es devastador y liquida el incentivo de los estudiantes por superarse en las aulas.
Depresión por likes: el drama actual en las aulas
Blanca Ovelar advirtió que los docentes hoy deben enfrentarse a un entorno desbordado por la salud mental de los jóvenes.
Para ilustrarlo, relató el caso de la mejor alumna de un importante colegio capitalino que faltó a un examen tras sufrir un cuadro depresivo por la interacción en redes sociales: “No se levantó a rendir porque tuvo apenas 100 likes en su Instagram y su rival tuvo 500; eso la derrumbó”.
Remarcó que a esta presión de las redes se le suma un clima social cada vez más hostil hacia la excelencia académica, donde los estudiantes brillantes sufren el rechazo de sus propios pares.
“Hoy la presión hacia el mejor alumno es atroz; hay una verdadera confabulación contra la inteligencia y una fuerte tracción hacia abajo”, lamentó, al señalar que la escuela pública se quedó sola intentando sostener el aprendizaje en medio de un contexto cultural que castiga al que busca destacarse.