En un intento por neutralizar posibles demandas judiciales que debían definirse en asamblea, el intendente de Asunción, Luis Bello (ANR-HC), ejecutó un pago parcial y tardío a los bonistas de la comuna. De los G. 41.101 millones prometidos para calmar a los acreedores, la administración apenas desembolsó G. 22.448 millones, dejando al descubierto que la situación financiera municipal sigue siendo precaria.
Pago de urgencia: Bello gira fondos a medias para neutralizar la amenaza de demandas
El intendente de Asunción, Luis Bello, cumplió a medias el compromiso asumido con los bonistas de la Municipalidad al desembolsar G. 22.448 millones en lugar de los G. 41.101 millones prometidos para el 15 de septiembre. Esta transferencia parcial y tardía buscó de urgencia calmar a los acreedores frente a las obligaciones financieras caídas.
La maniobra financiera se ejecutó el mismo día en que se celebró la Asamblea de Tenedores de Bonos de la comuna. El objetivo central de la administración fue intentar frenar la aprobación de medidas y demandas judiciales que los acreedores planeaban adoptar en caso de registrarse un nuevo incumplimiento.
La confirmación oficial del pago tardío provino de la Caja de Valores del Paraguay (Cavapy) mediante una nota formal enviada a la Superintendencia de Valores del Banco Central del Paraguay (BCP). El reporte técnico detalló que los fondos transferidos cubrieron únicamente una fracción de los requerimientos financieros.
Del monto total abonado por la comuna, G. 15.123 millones se destinaron a los bonos G8 con cupones vencidos desde noviembre de 2025. Los G. 7.325 millones restantes cubrieron parcialmente los atrasos de los bonos G7 acumulados desde febrero de 2026.
Municipalidad de Asunción: compromisos caídos y el origen de la mora acumulada
La crisis de impagos que hoy estrangula a la municipalidad tiene su raíz principal en mayo de 2025, durante la gestión del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR- cartista). En aquel periodo se registraron vencimientos no saldados de cupones por un total de G. 30.246 millones.
Durante la intervención a la administración de Rodríguez, encabezada por Carlos Pereira entre junio y agosto de 2025, se sumaron otros G. 20.694 millones en intereses vencidos. Aunque Bello ejecutó un pago parcial de G. 50.941 millones en junio de 2026, la comuna continuó acumulando nuevos pasivos financieros.
La gestión de Bello intentó formalizar acuerdos de pago con los bonistas, pero la Junta Municipal rechazó las propuestas en dos ocasiones. Los concejales argumentaron que las condiciones exigidas por los acreedores resultaban desfavorables para los intereses de la institución municipal.
Tras el último desembolso parcial, el saldo pendiente de deudas vencidas asciende a G. 107.838 millones (US$ 18,5 millones). El plan acordado con los acreedores contempla diferir el vencimiento de G. 181.048 millones (US$ 31 millones), entre capital e intereses, lo que significaría una bomba financiera insostenible que condicionará de forma directa las finanzas de quien resulte electo el 4 de octubre.
Desvío de recursos y obras inconclusas que estrangulan a los barrios asuncenos
Detrás de la asfixia financiera se encuentra el uso irregular de los fondos obtenidos mediante las emisiones de bonos orientados a la infraestructura urbana. El informe final de Carlos Pereira, interventor de la gestión del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez, confirmó el desvío, mediante “terribles prácticas ilegales”, de más de G. 512.000 millones a salarios y otros gastos corrientes.
De las ocho obras de desagüe pluvial prometidas por Nenecho con ese dinero, solo empezó cuatro: Santo Domingo, con un 36% de avance en un año y medio de ejecución; San Pablo y Abasto, con 49% y 61% de avance respectivamente en más de dos años y medio de ejecución. El desagüe de General Santos y San Antonio lleva un año y medio, desde la palada inicial, sin ejecución de obras en el terreno.
Además, la gestión de Rodríguez registra incumplimientos en obras prometidas con emisiones anteriores de bonos, como G6 y G7. Con el primero, prometió la intervención de 10 plazas por G. 10.000 millones, pero las obras jamás se planificaron. Únicamente la plaza Naciones Unidas fue terminada en diciembre pasado, con fondos municipales propios, tras la renuncia de Nenecho en agosto y bajo la gestión de Luis Bello, que lo reemplaza en la Intendencia.
Nenecho dispuso también de G. 4.630 millones de G6 y G. 18.000 millones de G7 para intervenir la Estación de Buses de Asunción. Este último monto fue, posteriormente, reorientado con autorización de la Junta Municipal a obras viales. En el mirador de Itá Pyta Punta, para el que dispuso de G. 6.000 millones (bonos G7), la obra no se ejecutó y el sitio se encuentra actualmente en riesgo inminente de derrumbe.
¿Qué dice la gestión de Luis Bello?
ABC buscó la versión oficial de la gestión del intendente, Luis Bello (ANR-cartista), para conocer los motivos del pago parcial, conocer si el saldo sería abonado próximamente y saber cómo queda el compromiso con los acreedores.
Desde la comuna compartieron la respuesta de la Dirección General de Administración y Finanzas (DGAF), que confirmó que lo abonado hasta la fecha alcanza la suma de G. 73.389 millones, “correspondientes a obligaciones por bonos de administraciones anteriores”. Desde la DGAF señalaron, sin embargo, que el último pago ya se realizó un día antes de ala asablea, el 15 de septiembre.
El comunicado de prensa de la Intendencia de Asunción señala que “respecto al saldo de G. 18.653 millones, correspondiente a las series G8 S2 y G6 S3, ambas partes mantienen abiertos los canales de comunicación para coordinar su regularización de manera ordenada, en el marco de los compromisos asumidos”.
“En cuanto a las autorizaciones de mandatos legales, estas se mantienen como un mecanismo formal y técnico de resguardo de los tenedores, sin afectar la continuidad del diálogo con las autoridades municipales actuales y entrantes, orientado a la estabilidad financiera y la transparencia de la administración municipal”, agrega el comunicado en otra parte.