A una semana de dejar de ser intendente, Bello mantiene a Asunción mugrienta

Luis Bello conformó equipo de enlace para garantizar una transición ordenada en la Municipalidad de Asunción.Gentileza

Enterate de todo el costo que tuvo para los contribuyentes de Asunción la pésima gestión de la basura durante la administración del intendente saliente Luis Bello, quien deja el cargo en una semana.

A solo siete días de concluir su mandato, el próximo 3 de noviembre, y tras catorce meses en el cargo, la administración municipal del intendente Luis Bello (ANR-cartista) deja una capital sumida en la mugre. Pese a la rotación de cinco directores de Servicios Urbanos, compras directas cuestionadas y millonarios contratos de alquiler de camiones, la crisis de salubridad persiste en los barrios de Asunción.

Crisis de basura en Asunción: el millonario gasto en alquileres y camiones de Luis Bello

El intendente afronta la cuenta regresiva de su gestión con un balance marcado por la ineficiencia en el aseo urbano. A solo una semana de entregar el cargo, los vertederos clandestinos proliferan en las esquinas y los contribuyentes exigen respuestas ante el colapso operativo.

La inestabilidad institucional ha sido una constante crítica en la Dirección de Servicios Urbanos durante este periodo administrativo. El cambio de cuatro directores distintos evidenció la absoluta incapacidad del Ejecutivo municipal para planificar y sostener una política eficiente de recolección.

Contenedor de basura desbordante en Avenida Stella Maris, San Jerónimo, evidenciando descuido urbano.

Ante la inoperatividad de la flota propia, la Intendencia priorizó adjudicaciones millonarias para el alquiler de camiones privados. En julio, la mayoría colorada en la Junta Municipal aprobó extender hasta diciembre los contratos de alquiler con dos empresas privadas por G. 6.376 millones adicionales:

  • Depósito San Cristóbal: Hasta G. 3.734 millones
  • El Palacio S.A.: Hasta G. 2.641 millones.

Estas ampliaciones se dieron en simultáneo con la adjudicación de una compra directa, ejecutada con el argumento de la “urgencia”, por un total de G. 13.606 millones, que generaron duros cuestionamientos por parte de los concejales opositores.

  • Cathay SAE: G. 7.462 millones por 7 camiones de un solo eje (G. 1.066 millones cada uno).
  • Condor SACI: G. 6.144 millones por 4 camiones de doble eje (G. 1.536 millones cada uno).

Calle Stella Maris: el abandono municipal y la acumulación de basura a pasos del microcentro

Los efectos directos de esta desidia administrativa se observan con total claridad en arterias neurálgicas como la calle Stella Maris. Situada a escasos metros del microcentro capitalino y en inmediaciones de los nuevos edificios de las Oficinas del Gobierno, la zona se encuentra completamente rodeada por el abandono municipal.

El sector exhibe un franco deterioro estructural caracterizado por baches profundos, calzadas destruidas y la acumulación persistente de desperdicios domiciliarios. Los transeúntes deben convivir a diario con focos donde se concentran todo tipo de alimañas y que afectan la salud pública local.

Un gran agujero en la acera de Avenida Stella Maris sugiere falta de mantenimiento en la zona.

Esta grave situación de insalubridad se registra directamente frente al barrio turístico San Jerónimo y en las inmediaciones de oficinas gubernamentales, ubicadas en la zona del puerto. El contraste entre la ubicación estratégica del sitio y el abandono oficial evidencia la nula fiscalización.

Antecedentes del colapso: la herencia de Nenecho Rodríguez y el desvío de bonos

La crisis actual no constituye un hecho aislado, sino la prolongación de un modelo financiero colapsado heredado de la administración anterior. Las irregularidades estructurales se profundizaron notablemente durante el periodo del exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista).

El actual intendente de Asunción, Luis Bello (ANR-HC), entonces presidente de la Junta Municipal, y Óscar "Nenecho" Rodríguez (ANR-HC), exintendente, durante la palada inicial de las inconclusas obras de desagüe pluvial de Gral.Santos y San Antonio.

La intervención de su gestión, a cargo de Carlos Pereira, confirmó y documentó el desvío de más de G. 512.000 millones de los bonos, que debieron ser para obras, a gastos corrientes. Entre ellos, más de G. 13.000 millones que fueron utilizados para “servicios fantasma”, de los cuales una parte financió el alquiler de los recolectores.

Lejos de corregir estas prácticas observadas, la administración de Luis Bello optó por mantener el mismo sistema de contrataciones tercerizadas. La nula inversión en el mantenimiento de la flota propia consolidó una dependencia permanente del sector privado.

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