10 de Noviembre de 2017 15:00

 

¿Cómo llegó la brucelosis a la UNA?

El propio jefe de la División Caprinos de la Facultad de Veterinaria habría propiciado el contagio de brucelosis, según indicios. El profesional inseminó a cabras de un establecimiento donde varias dieron positivo y luego lo hizo en la UNA.

El Dr. Carlos Alberto Espínola, aparte de ser jefe de la División Caprinos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional, es también el propietario del Servicio Integral de Reproducción (Sir Paraguay), empresa dedicada a servicios de biotecnología de la reproducción, dirigida principalmente a bovinos, ovinos y caprinos. Esta también presta servicios particulares a la facultad.

Según se lee en un posteo hecho en la fanpage de Sir Paraguay se prestó un servicio de inseminación artificial videolaparoscópica en la  Cabaña San Guillermo, el 17 de noviembre de 2016.

 

Cabaña San Guillermo es un establecimiento que fue intervenido a finales de 2016 porque sus cabras dieron positivo a brucelosis, según lo confirmó el propio titular de Senacsa, Hugo Idoyaga. Su propietario, Guillermo Battochi, fue incluso apartado de la Sociedad Paraguaya de Caprinos por prácticas irregulares.

Dos meses después, el 1 de febrero de 2017, Sir volvió a publicar que realizó un trabajo similar en la Facultad de Ciencias Veterinarias, donde semanas atrás tomó estado público que una alumna fue contagiada de brucelosis, y luego fueron confirmados cuatro casos más por el Ministerio de Salud, además de muchos otros a nivel privado.

 

Uniendo los cabos, es posible concluir que la brucelosis pudo haber llegado a la casa de estudios en los aparatos utilizados en las inseminaciones por Sir, utilizadas antes en las cabras contaminadas de la Cabaña San Guillermo.

Una fuente identificada por este diario y que es resguardada señaló que en esa cabaña se inseminaron 10 cabras, de las cuales 9 dieron positivo en la primera prueba de brucelosis practicada ya luego del escándalo.

Esta misma fuente asegura que también se usó el semen donado por cabaña San Guillermo en la UNA y no como declaró el Dr. Espínola ante el Ministerio Público: que el material genético fue extraído de un macho cabrío de la granja de la facultad. Esta versión del profesional no concuerda con lo que publicó en el Facebook el 1 de febrero donde dice claramente que fue una donación.

Al ser consultado sobre si realizó algún tipo de donación a la UNA, Guillermo Battochi evitó dar declaraciones a ABC Color. Alegó que sólo su abogado se encarga de hablar, ya que él, como así también Senacsa, están demandados por un veterinario que adquirió brucelosis en la Expo 2016. Nunca pudimos tener acceso al número del abogado a través de Battochi.

También intentamos comunicarnos con el Dr. Espínola para obtener su versión. Sin embargo, no atendió a llamadas ni mensajes de WhatsApp que le enviamos.

Quedamos a disposición de ambos para conversar de este tema que les atañe. 

Senacsa tenía conocimiento

Un informe del Senacsa al que accedió ABC Color -además de que Idoyaga lo reconoció, aunque no se sabía cuándo- da cuenta que la institución fue notificada de los casos de brucelosis en esos meses. Las pruebas que el laboratorio privado Brambilla remitó a Senacsa (cuyas muestras fueron extraídas el 4 de enero y recepcionadas el 5 de enero) muestran que 19 cabras de 180 analizadas en la Cabaña San Guillermo dieron positivo a brucelosis.

Informe de Senacsa.

 

Battochi sigue vendiendo cabras infectadas, dicen

Denis Unrau, productor caprino de Colonia Paratodo, Chaco paraguayo, declaró a este medio que unas 10 cabras que le compró a Battochi en el año 2016 tenían brucelosis, lo cual pudo corroborar luego de que los animales empezaron a abortar. “Hasta ahora hay cabras que tienen brucelosis en mi propiedad porque es muy contagiosa. Hace unos días dos tuvimos que sacrificar. Gracias a Dios, ningún humano se contagió”, indicó.

Comentó que conoce varios otros casos de personas que también adquirieron cabras del productor y todas estaban infectadas.

A propósito, el motivo por el que Battochi fue excluido de la Asociación Paraguaya de Caprinos fue porque vendía cabras “a la estaca”, en varios puntos del país, que consiste en que un productor se instala en un lugar público y ofrece los animales a los que pasan por el lugar, según lo confirmó el titular de la Asociación, Arnaldo Decoud. De esta manera, se deduce que la brucelosis pudo haberse diseminado a muchas otras zonas de Paraguay.

Ahora incluso se habla de que la muerte de una joven madre de 23 años ocurrida este viernes en Ciudad del Este pudo haber sido por brucelosis, ya que presentó cuadro febril por la menos un mes antes de sufrir una falla multiorgánica. Se espera confirmación.

El camino que recorrió la brucelosis hasta llegar a los humanos fue largo y en varios momentos hubo oportunidad de evitar su diseminación, considerando además que en la misma Facultad se tuvo conocimiento mucho antes de que la primera alumna se contagiara, según el testimonio de docentes. Si las instancias encargadas de la prevención hubiesen actuado a tiempo, quizás todos estos casos se habrían evitado y tampoco deberían estar enfrentando demandas como las que ya tienen y siguen anunciando los afectados.

 

 
 

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