Coincidiendo con la cumbre anual de la APEC a principios de noviembre, el presidente chino Xi Jinping tiene previsto inaugurar a 75 kilómetros de Lima el puerto multipropósito de Chancay, la más estratégica de cuantas infraestructuras ha levantado China en América Latina.
La izquierda autoritaria latinoamericana representada por el Grupo de Puebla y el Foro de São Paulo tiene en el Partido Comunista chino (PCCh) a un nuevo aliado. China apuntala así su influencia en América Latina, región en la que, en apenas 25 años, se ha convertido en un jugador principal gracias a sus inversiones, al volumen de comercio, a la concesión de préstamos y a la construcción de infraestructuras. Este poderío económico le concede ya una influencia considerable.
La alargada sombra de China sobrevuela las elecciones paraguayas del domingo. Y no sólo porque el candidato del principal partido opositor, Efraín Alegre, ha dejado claro que si vence en los comicios revisará la relación con Taiwán, que es tanto como decir que podría romper los lazos diplomáticos con la isla después de más de seis décadas para establecerlos con la República Popular de China.
