Volvió el fútbol en gran parte del mundo, como así también volvieron las apuestas, tal vez más fuertes que nunca debido al contexto económico desfavorable. Esta es entonces, una buena oportunidad para decir que este sistema monopólico-estatal que tenemos en Paraguay no beneficia a nadie: Ni a los usuarios, ni a los no usuarios, y menos a Apostala.
Estoy siguiendo de cerca el auge de sub 30′s que empiezan, por fin, a meterse de verdad en el debate político y en el análisis de las coyunturas. Celebro que estemos entendiendo que no meterse significa literalmente dejarles a ellos, los que estuvieron siempre, que sigan haciendo las cosas mal. Pero no puedo dejar pasar algunas notas de color con las que me encontré en la semana pasada: Por ejemplo que un joven libertario pida en un hilo de Twitter que se cierre un colegio privado, porque a su entender es una cuna formadora de una ideología que a él no le gusta. Es pertinente entender que si adoptamos una doctrina o idea política, tenemos que entender mejor a dónde vamos.
