La ausencia pesa especialmente en el torneo que concluye este domingo en la India, uno de los grandes epicentros de este deporte y un país estrechamente ligado a la carrera de Marín, que disputó varias temporadas de su liga profesional y construyó frente a la estrella local P.V. Sindhu una de las grandes rivalidades de su generación.
De aquellos duelos terminó naciendo también una amistad y, cuando la española anunció en marzo su retirada, lastrada por las lesiones, fue precisamente Sindhu quien puso palabras al vacío que dejaba.
"Tu habilidad, tu velocidad y tu espíritu de lucha no tenían rival (...) Gracias por cada batalla, por cada lección y, sobre todo, por la amistad. El bádminton te echará de menos, y yo también", escribió la india, que recordó incluso sus viejos piques antes de que ambas sellaran la paz con un café en Madrid
Campeona olímpica en Río 2016, tres veces campeona del mundo, ocho veces campeona de Europa y número uno del ránking mundial durante 66 semanas, Marín dejó un dilema para la Federación Española de Bádminton (FESBA); cómo construir un equipo después de una figura irrepetible.
"Carolina solo hay una y solo va a haber una, por lo que hemos trabajado en un plan estratégico para que los jugadores entiendan que ella tuvo su historia y que ellos tienen que construir la suya propia", explica a EFE en Nueva Delhi Arturo Ruiz, director deportivo de la FESBA.
La federación renuncia así a buscar una sucesora y trata de evitar que la nueva generación compita bajo la obligación de reproducir unos resultados excepcionales.
Sobre si España estaba preparada para su retirada, Ruiz admite que el momento era inevitable. "Era algo que tenía que llegar tarde o temprano. Obviamente no nos gusta dejar de ganar medallas de ese nivel, pero no podíamos obviar la realidad", señala.
Durante los años de máximo esplendor de Marín, la prioridad federativa estaba volcada en una jugadora que llegaba a los grandes campeonatos con opciones reales de ganarlos.
"Yo no estaba preocupado por el día a día de Carolina, ella tenía su propio equipo y mi función era dejarles trabajar para buscar esa medalla en París. Mi verdadero dolor de cabeza, lo que me quitaba el tiempo, era diseñar qué iba a pasar después con el resto", recuerda Ruiz.
Ese después ha llegado en Nueva Delhi: España se despidió del Mundial de la BWF sin medallas, aunque la federación vio señales de crecimiento en modalidades que durante años quedaron eclipsadas por los éxitos individuales de Marín.
En dobles mixto, Rubén García y Lucía Rodríguez, ambos de 22 años, mostraron su progresión ante una pareja tailandesa que llegó a ocupar el número uno mundial, dentro de una estrategia que busca acercar a las parejas españolas a los veinte primeros puestos del ránking.
Ruiz sostiene que el prestigio construido durante la era Marín sigue pesando incluso entre las grandes potencias asiáticas.
(Foto) (Recursos de archivo en Efeservicios: cod. 8008720039, 8022181154 y otros)
