El órgano disciplinario del PCCH chino llama a intensificar la lucha anticorrupción

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Pekín, 22 ago (EFE).- La Comisión Central de Inspección Disciplinaria del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante) instó este sábado a reforzar la supervisión política y a intensificar la lucha contra la corrupción, en consonancia con la campaña que mantiene el máximo dirigente del país, Xi Jinping, y que ha resultado en la destitución de ministros y responsables del Ejército.

El organismo, principal brazo anticorrupción del partido, celebró hoy una sesión plenaria en la que resumió el trabajo realizado en el primer semestre de este año y planteó los requisitos para la siguiente etapa, informó la agencia estatal Xinhua.

Según el texto, el organismo acordó "profundizar las inspecciones políticas, aplicar una disciplina estricta durante los relevos de liderazgo, rectificar con determinación las malas conductas y combatir la corrupción", así como "seguir profundizando la rectificación centralizada de los problemas de mala conducta y corrupción que afectan a las masas".

La comisión disciplinaria también subrayó la necesidad de "reforzar aún más la orientación ideológica", captar con precisión "la esencia y exigencias prácticas" del pensamiento de Xi y utilizarlo para "armar el pensamiento, guiar la práctica y gobernar el trabajo relacionado con la inspección disciplinaria y la supervisión".

Todo ello se enmarca en la vigente campaña anticorrupción promovida por Xi desde su llegada al poder en 2012 que ha alcanzado a funcionarios de todos los niveles, incluidos dirigentes provinciales, altos mandos militares y responsables de grandes conglomerados estatales del sector financiero, tabacalero o farmacéutico, entre otros.

Esta purga se ha cobrado numerosos mandos de alto perfil en el ámbito castrense: de los siete miembros que tenía la poderosa Comisión Militar Central (CMC) a finales de 2022, actualmente solo quedan dos, el propio Xi y Zhang Shengmin, vicepresidente segundo y jefe de la campaña anticorrupción del Ejército.

Pekín presenta esta ofensiva como un instrumento para reforzar la disciplina interna y combatir lo que Xi calificó como "la mayor amenaza" para el PCCh, aunque algunos observadores consideran que también podría servir para apartar a determinadas figuras de la vida política.