El Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social (IPS), bajo la dirección de Isaías Fretes, llevó a cabo esta mañana su segunda sesión de la semana, un espacio donde se expuso una de las realidades más complejas y urgentes de la seguridad social en el país.
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La encargada de presentar el informe técnico fue la doctora Elizabeth Valinotti, responsable del Servicio de Endocrinología y de la Red Integral de Atención a la Diabetes del IPS. Los datos revelados exponen una institución sostenida por la vocación y el sacrificio de sus profesionales, pero gravemente comprometida por la falta de recursos financieros, un presupuesto estancado y una demanda que supera con creces la capacidad operativa actual de la previsional.
Endocrinología: Una demanda en aumento y la saturación crónica del Hospital Central
El servicio de endocrinología opera al límite absoluto de sus capacidades operativas. Actualmente, cuenta con un plantel de 24 médicos en el Hospital Central —desglosados en 16 endocrinólogos, 6 diabetólogos y 7 residentes—, además de una licenciada en podología y otra en psicología. Valinotti indicó que las agendas de atención se llenan con meses de anticipación, reflejando una lista de espera que asciende a 2.500 pacientes y turnos completamente cubiertos hasta el mes de octubre.
En lo que va del año, el servicio registró 43.869 atenciones, experimentando un incremento sostenido del 5% entre enero y abril. La doctora Valinotti detalló que del total de la actividad anual, el 82.9% corresponde a consultas ambulatorias, equivalentes a 36.300 atenciones, mientras que las interconsultas hospitalarias representan el 7.3%, sumando 3.189 intervenciones, además de 14.000 prestaciones generales.
La jefa de Endocrínología afirmó que a pesar de la saturación, el equipo médico mantiene guardias y atención continuada para sectores vulnerables, abarcando embarazadas sin turno previo, pacientes oncológicos y personas que requieren soporte psicológico o telemedicina.
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Asimismo, dijo que se desarrollan iniciativas específicas como el Proyecto Diamante, enfocado en combatir la epidemia de obesidad severa entre el personal de enfermería para reducir el alto índice de ausentismo y reposos laborales. Sin embargo, resaltó que la sobrecarga laboral y las limitaciones salariales generan un escenario desgastante.
La epidemia silenciosa: Cifras alarmantes de diabetes y obesidad
Uno de los ejes más críticos de la exposición giró en torno a la carga metabólica que soporta la población asegurada. El IPS protege actualmente a 1.747.000 personas, lo que representa aproximadamente el 25% de la población paraguaya. De este total, 1.367.000 corresponden a adultos.
Las proyecciones epidemiológicas indican que la prevalencia de diabetes en adultos alcanza el 10.6%, lo que se traduce en unos 144.000 asegurados afectados por esta patología; es decir, que uno de cada diez aportantes vive con diabetes. Por otro lado, según el informe de Valinotti, la obesidad afecta al 33% de los adultos en Paraguay, impactando directamente en 451.000 asegurados del instituto, es decir, uno de cada tres adultos.
“En Latinoamérica estamos pasando el límite (...) no solamente la alimentación, el sistema en el que vivimos, las ciudades poco amigables para el ejercicio, la cultura, factores que agravan la crisis sanitaria”, indicó la doctora.
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La gravedad de estas cifras radica en que la obesidad constituye el principal factor de riesgo para el desarrollo de más de 223 enfermedades y 13 tipos de cáncer que demandan los mayores recursos financieros de la previsional, tales como cáncer de mama, cáncer de colon, endometrio, vejiga, tiroides y esófago. Además, el 90% de los pacientes diagnosticados con diabetes padecen simultáneamente de obesidad, configurando un ciclo patológico que requiere prevención temprana y control metabólico riguroso para evitar complicaciones graves y costos hospitalarios exponenciales.
El dilema presupuestario del IPS
En cuanto al arsenal terapéutico, el IPS dispone en teoría de fármacos de alto estándar internacional, incluyendo insulinas avanzadas como glargina U100, U300 y degludec, además de medicamentos modernos como metformina, glimepirida, dapagliflozina, citagliptina y semaglutida.
Sin embargo, durante la sesión, la doctora Valinotti advirtió sobre la persistencia de quiebres en la provisión, lo que dificulta la adherencia de los pacientes a los tratamientos. Destacó en este punto, la importancia del abastecimiento de medicinas y la atención regular, resaltando como indicador positivo la reducción de la retinopatía diabética grave, que pasó del 48% en 2018 al 28% en la actualidad gracias al diagnóstico temprano.
Isaías Fretes, presidente del IPS y los consejeros coincidieron en que el principal obstáculo para sostener este crecimiento demográfico y epidemiológico radica en el estancamiento financiero de la institución. Mientras que el número de pacientes atendidos se ha cuadruplicado, pasando de 12.000 a más de 60.000 casos crónicos, el presupuesto y los ingresos institucionales no han acompañado dicha expansión.
Se resaltó que los costos de adquisición de medicamentos de alta complejidad y suministros médicos especializados, representan una carga insostenible bajo las condiciones presupuestarias actuales.
Sobre la falta de correspondencia entre el crecimiento poblacional y los fondos disponibles, el presidente del consejo advirtió con firmeza: “La plata no acompañó al crecimiento demográfico. Estamos hablando de 60.000. O sea, el consumo, la necesidad de compra de mayor cantidad de medicamentos y todas las cosas de medicamentos de mayor costo aumentó. Pero el presupuesto, la plata que ingresa se quedó”.
Asimismo, los directivos enfatizaron que la previsional funciona como un formador histórico de especialistas de alta calidad, a pesar de que los salarios del personal médico son considerados insuficientes e incluso denigrantes frente a la exigencia de capacitación constante y dedicación hospitalaria.
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“¿Por qué este salario que se está pagando en el IPS, es hasta denigrante? ¿Por qué ese salario le ayuda a ese médico para su cotidiano vivir? Pero no le da para estudiar. No, no le da”, expresó Fretes, afirmando que el médico siempre requiere de formación constante.
El debate del tema concluyó con la urgencia imperiosa de replantear las cartas orgánicas de la institución, adecuar la capacidad de compra del IPS a las demandas reales de una población que envejece y enfrenta crecientes tasas de enfermedades crónicas, y garantizar que el esfuerzo de los profesionales de la salud cuente con el respaldo presupuestario necesario para evitar el colapso de la seguridad social en el Paraguay.