La crisis estructural que carcome las entrañas del Instituto de Previsión Social (IPS) quedó nuevamente al desnudo este jueves, durante la sesión ordinaria del Consejo de Administración. Liderados por Isaías Fretes, los consejeros del seguro social escucharon un informe lapidario presentado por la directora de enfermería, María Navarro, que expuso con cifras implacables la precarización laboral y el abandono histórico que padece el personal de enfermería.
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Durante la sesión se dejó en evidencia que la atención médica a los asegurados camina por la cuerda floja, sostenida únicamente por el heroísmo cotidiano de profesionales que cargan sobre sus hombros toda la presión, salarios por debajo del mínimo legal y condiciones de trabajo insostenible.
Radiografía de los recursos humanos: salarios de miseria
Durante su presentación ante el Consejo, Navarro detalló que la dotación actual de la Dirección de Enfermería asciende a 8.304 funcionarios. Resaltó, sin embargo, que el IPS funciona en una extrema vulnerabilidad laboral debido a que del total, 4.721 son funcionarios contratados, y apenas 3.583 tienen la categoría de permanentes.
El desglose técnico detalla que existen 7.164 profesionales dedicados directamente al cuidado de los pacientes —incluyendo licenciados, técnicos, auxiliares, instrumentadores y transportadores o camilleros—, a los que se suma una escasa dotación de obstetras y personal administrativo.
En cuanto a los salarios, Navarro resaltó que 569 contratados perciben sumas inferiores al salario mínimo legal, fijado en G. 2.899.048, mientras que 4.152 enfermeros apenas alcanzan los G. 3.000.000.
“El escalafón predominante para los licenciados en enfermería es la categoría S71, con una asignación de G. 4.981.597 que solo perciben 1.184 trabajadores, dejando al resto atrapado en franjas salariales sumamente inferiores”, explicó Navarro.
Fuga masiva de talentos en IPS hacia Europa y sanatorios privados
La directora de Enfermería, María Navarro, enfatizó otro gran problema que enfrenta el seguro social: la deserción masiva de profesionales calificados. Informó al Consejo que entre 2023 y 2026, el IPS acumuló un total de 715 bajas entre jubilaciones, ceses de contrato y renuncias.
Navarro brindó un dato más actual y preocupante: entre enero y julio de 2026, se registraron 75 renuncias de licenciados en enfermería, de los cuales 50 eran personal contratado y 25 contaban con antigüedad y estabilidad como permanentes.
La directora de Enfermería del IPS puntualizó que los servicios más complejos y de mayor riesgo, como la Unidad de Cuidados Intensivos, Cardiología, Neonatología y los quirófanos, sufren una pérdida constante de especialistas. Precisó que recientemente, en el Hospital de Ingavi, por ejemplo, un contingente de 20 enfermeros contratados específicamente para habilitar el servicio de quirófano, ya sufrió la renuncia de la mitad de sus integrantes (10 profesionales) en tiempo récord debido a la precariedad de la paga.

En su informe, Navarro advirtió que los profesionales no solo renuncian para recibir un mejor salario en un sanatorio privado, sino que optan por abandonar el país con destino a Europa, particularmente hacia países como Italia y Alemania, donde la enfermería paraguaya es valorada por su resiliencia.
“¿Quién se va a querer ir a trabajar así al Ingavi? Si desde el momento que pisa su guardia no tiene tiempo ni para respirar, ni para ir a hacer pipí en el baño. Y encima producto de esa mala atención reciben maltrato. Estoy seguro que reciben maltrato", expresó Fretes.
Déficit operativo y sobrecarga: una enfermera para ocho pacientes
La directora de Enfermería resaltó que la consecuencia directa de la falta de personal y de las renuncias masivas recae de forma despiadada sobre la calidad de la atención al asegurado. Actualmente, la relación numérica entre enfermero y paciente es desproporcional en los centros de alta complejidad del IPS.
Navarro afirmó que en el área de Clínica Médica del Hospital Central, una sola enfermera debe lidiar simultáneamente con hasta ocho pacientes, duplicando o triplicando los estándares internacionales recomendados, que fijan una proporción óptima de uno a cuatro según la complejidad clínica. Advirtió que una situación igualmente dramática se vive en el servicio de Neonatología, donde la ocupación llega frecuentemente hasta a 98 recién nacidos por día, desbordando por completo la capacidad operativa del plantel disponible.

En su informe, Navarro dejó claro que el Hospital Central arrastra un déficit crítico de 600 enfermeras, mientras que el Hospital Ingavi requiere de manera urgente la incorporación de 190 enfermeros.
“Y el pobre asegurado sufriendo las consecuencias. De ahí viene la baja calidad de la prestación médica. La enfermera es el primer contacto del paciente; el que le baña al paciente, el que le limpia el culo al paciente. ¿Si tiene que atender ocho pacientes, cómo le va a limpiar el culo a los ocho? Si 600 enfermeras nos faltan en el Hospital Central, es grave”, lamentó el presidente del IPS.
Estructura precarizada: Enfermería no cobra bonificación por cargo desde hace tres años
El informe de la Dirección de Enfermería señala además, una de las anomalías administrativas más prolongadas: la falta de reconocimiento jerárquico para áreas clave de la red sanitaria. La directora de Enfermería María Navarro, afirmó que sectores tan sensibles como las supervisiones de área interior, las supervisiones de área central, el departamento de docencia y la jefatura del Hospital de Especialidades Quirúrgicas Ingavi, carecen por completo de nivel jerárquico dentro del organigrama oficial.
Durante su exposición, Navarro advirtió que estos profesionales “no cobran ninguna bonificación por cargo, ni siquiera un plus”, una situación que se arrastra desde hace tres años de gestiones infructuosas.
Ante este panorama, las reacciones en el Consejo no se hicieron esperar. Isaías Fretes señaló que la falta de atención al recurso humano representa el principio del fin para la seguridad social: “Esto es vergonzoso. Cuando una institución no cuida su karaku, su esencia, que es el recurso humano, está destinada a desaparecer”.

A esto se suma un agravante financiero denunciado por la dirección técnica: hace tres años no se abona el plus nocturno al personal que no se encuentra incorporado dentro de la carrera profesional, castigando económicamente a quienes sostienen las guardias más pesadas de la madrugada.
“No encuentro explicación para tanta desidia, cómo las administraciones anteriores no se preocuparon (...) Formar un recurso humano calificado lleva tiempo. Eso no se hace por más plata que uno tenga de la noche a la mañana. Esto hay que parar”, sostuvo Fretes.
Los miembros del Consejo de Administración reconocieron que las soluciones escapan a sus atribuciones directas al depender de techos presupuestarios y de articulaciones con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). No obstante, se ratificó el compromiso político de elevar los reclamos y buscar mecanismos legales y financieros que permitan dignificar la labor del estamento.
