La canasta mecánica

SIENTO, LUEGO PIENSO Y EXISTO.- Al filósofo Descartes no le eran fiables las formas de pensar que le enseñaron, así que se propuso crear la suya propia. Tomó una posición escéptica y empezó a poner todo en duda. De lo que estaba seguro es que el ser humano razona: piensa y, por lo tanto, existe.

En la actualidad, la ciencia, los diversos estudios del cerebro y la conducta concuerdan en que somos seres emocionales que razonan. Así lo dice el doctor Daniel López Rosetti en su libro Emoción y Sentimiento.

Me emociono, siento, y desde la emoción pienso, razono, dudo, tomo una decisión, amo, opino, practico la creatividad, me enojo, rechazo, cambio de opinión, apruebo, etc., y todo eso me confirma que existo.

Miedo, tristeza, ira, asco, desprecio y alegría son emociones básicas humanas. Y no es el corazón el administrador de nuestra vida emocional, el cerebro es el órgano que se encuentra detrás de todas nuestras emociones, a través del sistema límbico.

Intelecto y emoción bien gestionados se complementan e influyen en nuestro comportamiento, transforman nuestras relaciones y las benefician, las mejoran. Hoy se sabe que la clave para vivir en armonía y disfrutar de la felicidad es aprender a gestionar nuestras emociones, elegir una alimentación sana, nutritiva, actuar con altruismo y practicar alguna clase de ejercicio físico.

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Hubo un tiempo en el que se hubiera aprobado a alguien que actuaba con agresividad, que insultaba a los gritos e inclusive llegaba a las manos. Ahora, esa visión cambió, es otra. Ser sensible, tratar con amabilidad y empatía no es una debilidad. Hoy es admirable y tiene éxito quien da muestras de poseer inteligencia emocional, sabe escuchar y cultiva vínculos humanos profundos. Tener mucho dinero tampoco impacta en un mayor bienestar de vida, sobre todo a partir de cierta fortuna. Claro que es importante tener cubiertas las necesidades humanas elementales para acceder a una existencia agradable.

En una entrevista que le hace el diario La Nación de Buenos Aires, el neurocientífico Facundo Manes cita un estudio de la Universidad de Princeton que tomó fotografías de candidatos a senadores y diputados de Estados Unidos, los llevó a países como Bulgaria y Nueva Zelanda, y se los mostró a chicos que jamás habían visto a esos candidatos. La pregunta era: “¿Quién te gusta más?”, mostrando dos fotos lado a lado, se pedía la primera impresión. Las elecciones de esos niños terminaban prediciendo al ganador de las elecciones en un 70% de las veces.

“Esto significa que hay un voto de las caras, no solo emocional, porque en el fondo lo que hace nuestra especie es sobrevivir. Lo que buscamos, inconscientemente, es alguien que esté a cargo y eso lo hacemos intuitivamente. El voto racional o ideológico existe, pero no es tan masivo como pensamos”, concluye Manes. Aceptemos que nuestra opinión es una más y que todos los puntos de vista tienen alguna validez. Entrenémonos en la capacidad de entender las propias emociones como base para entender las emociones ajenas.

carlafabri@abc.com.py

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