La impresión 3D comenzó por revolucionar la fabricación de ciertas piezas industriales, abreviando el laborioso proceso que va del diseño al objeto concreto. Hoy se ha extendido a los estudios de diseño de Hollywood, laboratorios dentales, museos o talleres de diseñadores de moda y sigue difundiéndose, impulsada por el motor comercial de la personalización a ultranza de objetos de la vida cotidiana.
Pero, ¿de qué se trata? La impresión 3D es la técnica de imprimir un objeto diseñado mediante un software de 3D a través de su información de capas en 2D. Todo objeto tridimensional, a través de fórmulas matemáticas, puede ser representado como una suma infinitesimal de capas en 2D dando como resultado el volumen del objeto 3D. Dependiendo del grosor de la misma, la impresión 3D tendrá un mejor resultado, por lo que cuanto más delgada sea esta, el resultado de la forma 3D será más afín a la figura real.
Hasta ahora, la impresión 3D se ha visto mayormente como una actividad exclusiva para diseñadores. Pero comienzan a surgir algunas iniciativas muy interesantes, que ponen la impresión 3D al alcance de cualquier persona, sin que se necesite tener conocimientos técnicos de ingeniería ni de diseño y contar con equipamiento muy costoso.
MakerBot, un fabricante de impresoras en 3 dimensiones, está entre las empresas que intentan llevar la innovadora tecnología de fabricación digital a los consumidores. La compañía ofrece diseños para más de 100.000 elementos a través de la comunidad online de usuarios “Thingiverse”. Los productos van desde baratijas como esculturas de zombies a joyería, desagües de fregaderos e incluso dispositivos médicos. Según especialistas en la materia, se estima que la impresión de diferentes artículos mediante una impresora con tecnología 3D permitiría ahorrar alrededor de dos mil dólares, según un estudio que comparó los gastos que representan algunos productos del hogar y el costo que tendrían imprimiéndose a través de estas impresoras.
Por otro lado, aunque las impresoras de gama alta pueden costar muchos miles de dólares, las unidades más simples cuestan entre 250 y 500 dólares, y se las puede usar para fabricar piezas destinadas a otras impresoras 3D, reduciendo su costo.
Actualmente, los líderes del sector son dos gigantes norteamericanos Stratasys y 3D Systems, pero la industria comienza a desarrollarse en Europa y también ya existen algunas experiencias en Latinoamérica. Tal es así que meses pasados se inauguró en Buenos Aires un bar de impresoras 3D para que la gente conozca y utilice esta tecnología.
La impresión 3D está adquiriendo cada vez más relevancia y su expansión y enorme desarrollo actual, tanto de hardware como de software y materiales, marca un futuro brillante para esta tecnología que se espera despegue en el 2014.
