30 de septiembre de 2006 - 09:09
Supercolegios, la superestupidez política
Este artículo tiene 19 años de antigüedad Pies descalzos, un solo cuaderno de 50 hojas, un crujido de motor en el estómago y varios kilómetros que recorrer para llegar a la escuela Ñanandy kupépe a tomar clases bajo el naranjal, es la jornada estudiantil de Juan, uno de los chicos ignorados por un Estado que prefiere gastar millones de dólares en tres supercolegios. He aquí la superestupidez de los políticos.