Desaceleración económica: una arrasadora “tormenta perfecta”

Tal y como lo pronosticaron los especialistas, 2019 fue un año marcado por la desaceleración económica. En parte a causa de los factores climáticos adversos y en otra por los vaivenes políticos que tomaron protagonismo. La recesión golpeó especialmente al sector comercial. Con un leve repunte, el año cierra con índices de crecimiento en negativo y un pedido de las autoridades de mantener el optimismo de cara al 2020.

La desaceleración económica golpeó con fuerza a los comerciantes del país. La caída de las ventas tuvo un impacto devastador para algunos sectores.
La desaceleración económica golpeó con fuerza a los comerciantes del país. La caída de las ventas tuvo un impacto devastador para algunos sectores.Pedro González, ABC Color

En lo relacionado a la economía, 2019 se puede definir como el año de la desaceleración económica. Después de un largo periodo, nuestro país no presentó la misma tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que en años anteriores.

Estimaciones del PIB 2019.
Estimaciones del PIB 2019.

El Banco Central del Paraguay dio su proyección del crecimiento del PIB nacional a la baja. Como efecto de la desaceleración que afectó a gran parte de las actividades primarias, industriales y el comercio, estimaron que el crecimiento del presente año estaría entre el 1,5% y 0,2%. Según esta proyección, el sector primario se contraería 4,7%, y el secundario, 2,4%, mientras que el sector terciario crecería un 3,3%, según estimaciones del BCP. El año pasado, en este periodo el crecimiento se estableció en un 4%.

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¿Qué causó la desaceleración?

Los principales hechos que incidieron en el debilitamiento de la economía fueron, entre otros, los factores climáticos adversos y la situación de Argentina y Brasil sumados a la coyuntura del contexto mundial.

El clima desfavorable –con la sequía y las inundaciones– marcaron a ritmo constante los primeros pasos hacia la contracción. La falta de lluvias afectó la cosecha de soja del periodo 2018/2019, lo que ocasionó que dejaran de ingresar al país unos US$ 1.500 millones. Esto tuvo consecuencias en el transporte y en el comercio, así como en la industria y las finanzas.

Niveles de crecimiento real del PIB.
Niveles de crecimiento real del PIB.
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Así también, las inundaciones debilitaron la actividad económica, pues impactaron directamente en la población ribereña y en los ganaderos. El Estado tuvo que desembolsar millones en asistencia a los afectados por la crecida del río y los campos de cría sufrieron la pérdida de sus animales.

No se puede olvidar que la depreciación cambiaria en Argentina y Brasil alteró los precios relativos de Paraguay, por lo que se observó una reducción en la demanda agregada. En consecuencia, hubo menor afluencia de argentinos y brasileños al país y se dio un mayor ingreso de productos de contrabando provenientes de Argentina.

La incertidumbre política –específicamente todo lo relacionado a la crisis que generó el tratado secreto de Itaipú que, entre otras cosas, originó la toda clase de especulaciones y la posibilidad de un juicio político a las autoridades del Poder Ejecutivo- también ocasionó la desactivación del ánimo de inversión.

Incidencia del crecimiento del PIB.
Incidencia del crecimiento del PIB.

Las perspectivas de crecimiento económico a nivel mundial se redujeron a consecuencia de las tensiones en el comercio internacional, la caída de la producción industrial y la poca inversión que se dio. Así también, la crisis política desatada a nivel regional contribuyó a que exista cierto temor de fenómenos similares en nuestro país, que pueden afectar de forma negativa y desanimar a posibles inversores.

Desempeño del PIB a nivel regional.
Desempeño del PIB a nivel regional.

Para finales de septiembre, el ministro de Hacienda, Benigno López, habló de que la economía del país entró en recesión técnica, luego de que el Producto Interno Bruto cayera durante el primer y el segundo trimestres de 2019, en 2,1% y 3,0%, respectivamente. Para el primer semestre del año, el descenso interanual del PIB se ubicó en 2,5%.

En este punto, los especialistas del BCP no fueron muy optimistas e indicaron que “los factores de riesgo, geopolíticos y comerciales se han traducido en unas menores perspectivas de crecimiento tanto en las economías avanzadas como en las economías en desarrollo”. Este panorama será similar en 2020.

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Sectores afectados

Los primeros síntomas de ralentización en la economía paraguaya empezaron a ser notorios en el segundo semestre de 2018. La principal evidencia de esta desaceleración fue la caída de las ventas en los diversos rubros.

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Numerosas actividades productivas se vieron afectadas por la desaceleración, entre ellas el sector energético -electricidad y agua- que disminuyó su crecimiento y quedó en un rango de -8% por debajo en producción en comparación al año anterior; así también, la agricultura (-6.2%); la ganadería, forestal, pesca y minería (-0.5%) y la manufactura (-1.4%) recibieron el impacto de la ralentización.

La disminución de la actividad productiva también incidió en el mercado laboral, donde se registró un incremento de la tasa de desempleo, que para el segundo trimestre de 2019 fue del 7,4%. Según los reportes, son cerca de 264.683 personas quienes se encuentran desocupadas, un porcentaje mayor al 5,9% del mismo período de 2018 que abarcaba a 207.732 personas.

Sin embargo, este sector mostró reducciones en el tercer trimestre, en comparación con los dos primeros del presente año.

Desempleo y desocupación al tercer trimestre del 2019.
Desempleo y desocupación al tercer trimestre del 2019.

El total de la población desempleada asciende a 224.266 ciudadanos, frente a 264.683 del trimestre anterior, lo que representa más de 40.000 nuevas contrataciones.

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Igualmente, la cartera tributaria sufrió una baja en recaudación, especialmente en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que durante los meses de abril tuvo una disminución de 8,9%, mayo -4,8% y junio -2,8%.

El sector comercial, el más afectado

La caída de ventas afectó a directamente a los rubros de supermercadistas, grandes tiendas de prendas de vestir, equipamiento para el hogar –tanto electrodomésticos como muebles-, venta de vehículos, venta de combustibles, producción químicofarmacéutica, materiales de construcción y servicios de telefonía.

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El economista Amilcar Ferreira mencionó que los cuatro primeros meses del año fueron los de marcada desaceleración. Los supermercados cerraron con -9,8% de ventas; así también, los centros de compras y boutiques marcaron -3,6% en ventas en comparación con 2018. Esta situación fue similar para las tiendas dedicadas a equipar el hogar, que tuvieron una caída del -2,4%. La venta de vehículos también sintió la desaceleración, que se enmarcó en -16,6%. Las estaciones de servicio fueron afectadas y quedaron con -12,4% mientras que en el rubro de materiales de construcción se dio una reducción, quedando con -8,7%.

Variación de consumo por cuatrimestre.
Variación de consumo por cuatrimestre.

El segundo cuatrimestre hubo un leve repunte, pero no suficiente para compensar la contracción de los meses anteriores.

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Alberto Sborovsky, presidente de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), comentó que efectivamente los supermercadistas tuvieron números negativos en comparación al año pasado, con un leve repunte en este cuarto trimestre del año. “A partir de octubre empezamos a notar una pequeña aceleración del consumo y esperamos que el año que viene sea mejor”, señaló.

Los factores climáticos no ayudaron a que la producción agrícola llegue a los niveles deseados, lo que reforzó la baja en las ventas. También las empresas del rubro -según sus voceros- absorbieron las pérdidas de consumo sin despedir personal.

“El consumo va a ir repuntando a partir del año que viene. Incluso en diciembre, en que se vive una ‘burbuja de consumo’, vamos a tener una reactivación del consumo moderada. Tenemos mejores expectativas para el año que viene”, subrayó.

Adiós a los sábados de pizza

Dr. Gaspar Rodríguez de Francia es un típico barrio de Asunción donde la economía se mueve gracias a los pequeños negocios familiares que, además de surtir de productos y servicios a los vecinos, dan trabajo a muchos de ellos.

En este comunidad era un clásico de fin de semana ir a la pizzería “En lo de Lauri” (Guillermo Arias casi/ Dr. Paiva) para comprar pizzas, hamburguesas, lomitos u otros productos preparados por su dueña. Pero este año, la situación económica los golpeó duramente, por lo que tuvieron que cerrar.

"En lo de Lauri" anunció su cierre debido a las bajas ventas.
"En lo de Lauri" anunció su cierre debido a las bajas ventas.

Hacia el mes de junio, la primera dificultad que tuvieron que sortear fue quedarse sin personal. La baja en las ventas los obligó a despedir a su lomitero y también reducir las horas de trabajo de la cajera. Así, la producción, atención al público, cobro y hasta el delivery recayeron en una sola persona, mientras que la propietaria se encargaba de la cocina.

A finales de noviembre, Laura -propietaria de la pizzería- anunció que cerraría el local debido a que ya no le resultaba rentable. “Voy a trabajar en producción, porque ya no me resulta el negocio. Es mucho trabajo y no se vende más. Igual quiero seguir preparando pedidos (prepizzas, panes, etc.) para una entrada extra”, comentó.

Remate por cierre

En el microcentro de Asunción, sobre la calle Yegros, una tienda de ropas remata sus artículos (prendas de vestir, ropas norteamericanas) por cierre de local. Las ofertas se iniciaron el 2 de diciembre y van hasta agotar el stock.

El impacto de la desaceleración llevó a pequeños comercios a cerrar sus puertas.
El impacto de la desaceleración llevó a pequeños comercios a cerrar sus puertas.

Las vendedoras del local -quienes no quisieron dar sus nombres- mencionaron que lamentablemente este año no tuvieron las ventas necesarias para costear los gastos y mucho menos obtener ganancias.

Resaltaron que este “bajón en las ventas” empezó a finales de año pasado y que -aunque tenían esperanzas- este 2019 fue duro, con días y hasta semanas enteras sin ventas. Luego de cerrar, con las ganancias que obtengan del remate analizarán en qué proyecto invertir.

Pronósticos para 2020

La recesión se sintió con mayor presión en mayo y junio y la respuesta de reactivación del Gobierno llegó tarde. Como primeras medidas bajaron la tasa interbancaria, se eliminaron algunos requerimientos para acceder a los créditos y se establecieron moratorias para los productores.

El Poder Ejecutivo también prometió una inversión de US$ 1.500 millones para el financiamiento de proyectos de infraestructura, asistencia social y económica. Se destinaría US$ 1.175 millones a obras públicas, US$ 114,5 millones en concepto de asistencia social y US$ 254 millones para apoyo a la producción, el comercio y el empleo.

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Además, el Gobierno consiguió la aprobación del déficit fiscal hasta el 3% -es decir aumentar el endeudamiento del Estado- argumentando que este dinero lo invertiría en obras públicas. También se aprobó la realización de préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo para la construcción de obras, una deuda que se suma al Estado.

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Mejorar la situación y volver a los porcentajes de crecimiento depende de que el Estado brinde garantías de un correcto gasto público: invirtiendo en infraestructura y evitando los gastos corrientes.

Tiempo de “un optimismo moderado”

Según el economista Amílcar Ferreira, el año que viene Paraguay tiene una oportunidad importante de superar esta crisis y volver a su normal crecimiento económico. Subrayó que en esta ocasión los factores externos no tendrán mayor incidencia en la situación económica del país –serán más bien neutros– y dependerá exclusivamente de las estrategias internas lograr el crecimiento y la proyección positiva.

Por su parte, el BCP proyecta un crecimiento de 4,1% para la economía en 2020. José Cantero, titular de la institución, indicó que se establecieron elementos para impulsar el crecimiento económico para el año que viene: la inflación controlada, la posición fiscal, el tipo de cambio flexible, un sistema bancario sólido y solvente y niveles óptimos de endeudamiento externo serán los cimientos para construir una economía sostenida.

Además, el ministro de Hacienda prometió que el año que viene se volverá al tope de 1,5% del PIB (US$ 600 millones) establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal, luego de que el Congreso diera su venia al Ejecutivo para elevar el déficit hasta 3% del Producto Interno Bruto (PIB) (US$ 1.200 millones).

Lo cierto y concreto es que, para el cierre del año, los empresarios de diversos sectores esperan que el dinamismo económico repunte con el pago de los aguinaldos y otros beneficios. También que la inyección de capital del Gobierno -destinado a obras públicas- incentive el gasto en el 2020, genere empleo, capte inversores y que -con ayuda del clima- se pueda volver a la senda del crecimiento sostenido.

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