Serpientes: ¿Qué tan peligrosas son?

Con las inundaciones que se registran en los últimos meses, aumentan los avistamientos de serpientes en viviendas particulares. Debido al susto que causan, muchas terminan muertas. Sin embargo, cabe preguntarse si realmente todas representan un peligro.

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La aparición de serpientes es muy común con la crecida de los ríos y arroyos que se registran en todo el país. Muchas familias han colgado en redes sociales fotografías o videos de estos animales ingresando a sus viviendas.

El final para estos reptiles generalmente es fatal, debido al gran susto que generan y el temor a sufrir alguna picadura letal. Sin embargo, hay que destacar que muy pocas veces esas serpientes ocasionan mordeduras tóxicas para el ser humano, más considerando que son contadas las especies venenosas en nuestro país. 

Primeramente, hay que aclarar que las serpientes son todos los reptiles carentes de extremidades y las víboras forman parte de esa familia, pero estas últimas en particular se caracterizan por ser tóxicas. Es decir, todas las víboras son serpientes, pero no todas las serpientes son víboras. 

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“Todas las víboras son venenosas”, destacó el herpetólogo Danilo Krause. ¿Pero cómo diferenciar una víbora de una serpiente? “Es muy difícil explicarlo rápidamente. Hay que conocerlas a todas (…) Hay que verlas, hablar del bicho mostrando muchas fotos, muchos diseños. No es tan fácil pero tampoco es tan difícil como la gente cree”, explicó Krause.

Puso como ejemplo a los ladrones, indicando que a simple vista difícilmente se puede asegurar si una persona es o no delincuente. “La mismo pasa con las serpientes”, aseveró y aclaró que no se las puede diferenciar fácilmente por el color, la forma de la cabeza o de la cola. “Las culebras son serpientes que en algunos casos son mínimamente venenosas”, mencionó en otro momento.

Reiteró que para poder diferenciar a las venenosas necesariamente se debe acudir a algún curso básico y que por ello impulsa constantemente la realización de charlas y talleres, con el objetivo de crear conciencia sobre la importancia de las serpientes y cómo reaccionar a una picadura.

Krause sostiene una coral verdadera (Género 'Micrurus'), la serpiente más venenosa del Paraguay.

Hay aproximadamente 127 especies de serpientes en Paraguay, de las cuales 14 son venenosas: Crotalus (una especie de cascabel, en guaraní mbói chini); Bothrops (jarara), que se divide en seis especies; y Micrurus (mbói chumbe) de la cual forman parte 7 especies de corales.

Las picaduras de la cascabel, seis especies de jarara y de coral pueden ser mortales en el caso de que el afectado no sea atendido de forma correcta en el hospital, manifestó el herpetólogo Krause. “Podrían ser letales en caso de que uno no sea atendido correctamente después de un accidente ofídico”, agregó.

Explicó que, después de la aplicación del suero antiofídico, en algunos casos se podría complicar el cuadro clínico, dependiendo de las enfermedades de base que podría tener el afectado. Se pueden producir diversos efectos secundarios, por ejemplo, si hay cuadros de alergias, hipertensión u otras patologías.

 

 

La jarara chica (Bothrops diporus) es una serpiente venenosa de la familia Viperidae.

Por ese motivo, brindó algunas recomendaciones básicas sobre cómo reaccionar ante una mordida y resaltó que lo más importante es mantener la calma en todo momento e inmovilizar a la víctima. Dijo que no es necesario colocar alcohol ni otros productos en la zona afectada, porque no tendrán efecto. “Hay que inmovilizar a la víctima. No hay otra cosa que hacer”, afirmó.

Asimismo, destacó que lo principal es acudir rápidamente al centro asistencial más cercano y, luego de aplicarse el antiofídico, seguir más tratamientos para evitar complicaciones que suelen surgir tras la mordedura de estos animales.

Aprovechó para cuestionar que en nuestro país no contemos con un buen protocolo de reacción, hospitales ni médicos especialistas en picaduras de serpientes. Según el experto, el Instituto de Medicina Tropical es una opción, pero tampoco es la más apta para tratar envenenamiento de serpientes. “Acá nos falta muchísimo”, lamentó.

Manifestó que desde hace varios años realiza varias gestiones para solicitar dicho nosocomio especializado, pero se trata de un proyecto que requiere mucha inversión, por lo cual es ignorado.

Por su parte, Adrián Pereira, miembro del grupo Snake's Blues, destacó la importancia de no aplicar torniquetes. Explicó que existen tres tipos de toxinas. 

Por un lado, las cascabeles tienen un veneno que actúa directamente en el sistema neurológico, por lo cual el afectado pierde capacidad de reacción y tiene síntomas como problemas de movilidad o a nivel respiratorio. Según Pereira, este tipo de mordeduras se registra muy pocas veces en el país.

Asimismo, la coral también afecta de la misma manera, generando en la víctima decaimiento general e incluso incapacidad para comunicarse correctamente.

Una ejemplar de jarara (Bothrops alternatus)

 

Finalmente, está la jarara, que es la más común en nuestro país. La mordedura de esta víbora actúa directamente sobre los tejidos, por lo cual la aplicación del torniquete empeora el proceso de descomposición y es totalmente contraproducente. “Hubo casos donde tuvieron que amputar un miembro no por culpa de mordeduras sino por el torniquete”, destacó.

Snake's Blues es un grupo de amantes de las serpientes que realiza rescates en Asunción y el área central. Tienen un canal de Youtube en el cual suben programas enteros sobre cada procedimiento, con el objetivo de crear conciencia en la ciudadanía. 

Pereira destacó que generalmente las amputaciones o secuelas son ocasionadas por malos tratamientos posteriores a la mordeduras de serpientes, por lo cual es necesario mejorar la capacitación de nuestros médicos en esta materia. 

 Esta es una culebra no venenosa del género erythrolamprus, se la conoce como Mboi Capi,'i o Mboi Hovy.

“(Las serpientes) no representan un gran peligro para la humanidad”, afirmó Krause. El mismo destacó que su importancia radica principalmente en el tremendo aporte a la cadena alimentaria. Estos animales se alimentan principalmente de ratas. Sobre ese punto, el herpetólogo expuso que cada pareja de ratones tiene 1.5 millones de crías en un solo año y las serpientes se alimentan de una gran parte de ellas.

¿Por qué es importante ese trabajo? Porque las ratas transmiten enfermedades letales como hantavirus o toxoplasmosis. “Mientras más serpientes eliminemos, más ratones habrá y ratas que transmiten más enfermedades letales para el ser humano que una serpiente venenosa”, aseveró.

Insistió en que necesitamos de las serpientes para evitar -por ejemplo- una invasión de ratas. “Es más difícil sobrevivir a un hantavirus que a la picadura de la jarara. Tengo amigos que murieron por hantavirus y yo sobreviví a varias picaduras de jarara”, aseveró.

Según el Ministerio de Salud, hay 20 casos de hantavirus al año. De acuerdo a datos oficiales, esta es una enfermedad que tiene un 30% de mortalidad.

Una de las serpientes rescatadas por Danilo.

Krause es amante de los ofidios y por ello ha decidió iniciar un centro de rescate de serpientes. Actualmente, recibe llamadas de las personas que se encuentran en la zona de San Pedro y han avistado algún tipo de serpiente, por lo que junto con su novia acude a rescatarlos de las zonas peligrosas para luego liberarlos en áreas seguras.

Aclaró que aún no es un serpentario porque iniciarán los papeleos correspondientes para conformarlo de manera legal, por lo cual aún no tiene colaboradores ni voluntarios que trabajen con ellos.

Finalmente, exhortó a la ciudadanía a no matar a las serpientes cuando las encuentran en las zonas urbanas o rurales. “Las serpientes no son peligrosas, son importantes, animales que viven y conviven con nosotros. Debemos empezar a entenderlas, conocer su importancia y saber por qué están presentes”, refirió.

Desde el Ministerio del Ambiente recomiendan no molestar o atacar a los animales silvestres, como las serpientes, ya que por su instinto natural evidentemente se defenderán. 

Los ciudadanos que avisten serpientes que se encuentren en peligro, en lugares públicos, deben dar aviso inmediato a las autoridades competentes, con el objetivo de que puedan proceder a rescatarlas y liberarlas en su hábitat natural. Debido a la dificultad para diferenciar las especies, lo principal es evitar el contacto directo con el animal.

Se puede dar aviso al Ministerio del Ambiente (021-287-9000), a las distintas direcciones ambientales de los Municipios locales, la Policía Nacional o los Bomberos Voluntarios del Paraguay.

El teniente José Rolón, del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, manifestó que la mayoría del personal está capacitado para el rescate de animales silvestres y constantemente se están actualizando en esta materia. Comentó que en muchos casos han acudido ante el llamado de la ciudadanía y rescatado a diversas variedades de serpientes, incluso de gran tamaño.

Sobre cómo actúan, relató que van con equipos especiales, como guantes y una jaula especial para el traslado del animal. Luego de la captura, contactan con los miembros de una organización que se encarga de liberar a las serpientes en espacios donde estarán fuera de peligro.

Precisamente los bomberos suelen contactar con los miembros de Snake's Blues, quienes realizan los procedimientos. Pereira destacó que el cualquier ciudadano puede solicitar rescates y el número es el (0961) 747 697.

No obstante, hizo hincapié en la importancia de no sacarlos de su hábitat natural. Dijo que es recomendable dejarlos ir tranquilamente o ahuyentarlos solamente con un palo largo, ya que las serpientes, por instinto, huyen ante la presencia humana. Dijo que incluso entran a las casas generalmente solo porque huyen de algún peligro.

Solo en caso de que haya algún temor de ataque o en caso de que el animal esté en peligro, se debe contactar a las autoridades competentes para que lo rescaten y liberen en una zona cercana pero segura. Añadió que no es recomendable llevar muy lejos a los ofidios, pues no se adaptan a cualquier hábitat.

Adrián concluyó exhortando a la sociedad a cambiar el enfoque de temor que se difunde al hablar de las serpientes y comenzar a debatir sobre la matanza de estos animales, que solamente reaccionan cuando se sienten en peligro.

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