Desde el papamóvil ha ido saludando a todas las personas que, con paraguas blancos, han esperado al santo padre en las calles de Beirut hasta al palacio en Baabda, a las afueras de la capital, donde se reúne con el presidente libanés, Joseph Aoun.
En los últimos metros antes de llegar, las personas han ido tirando pétalos y arroz en su camino, mientras un grupo de hombres y algunas mujeres bailaban "dabke" -una danza folclórica popular en el Levante- y seguían al vehículo, al tiempo que uno marcaba el ritmo del paso con la "masbaha" (rosario musulmán).
Al llegar frente al palacio, una pantalla ha proyectado imágenes del santo padre, que realiza una visita muy importante para el país de los cedros al ser la segunda parada de su debut internacional tras su paso por Turquía.
Tras su reunión con el jefe de Estado libanés, Joseph Aoun, le seguirán otros encuentros con el primer ministro, Nawaf Salam, y el jefe del Parlamento, Nabih Berri.
La segunda y tercera jornada de su estancia en el Líbano incluirán una visita a la tumba del santo maronita más conocido del país, San Charbel, en Annaya (centro); un encuentro ecuménico interreligioso en el centro de la capital y una misa multitudinaria en la que se esperan más de 100.000 personas.
El papa llega a un Líbano aún golpeado por la violencia un año después del final formal de la guerra con Israel, a lo que se suma una delicada situación económica y una inestabilidad general.
