Israel y Estados Unidos acusan a Irán de querer dotarse de armas atómicas. Este ha sido uno de los argumentos esgrimidos por el presidente estadounidense Donald Trump para justificar tanto la guerra de 12 días del año pasado como la contienda bélica actual, desatada por los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero.
“No hemos reanudado el enriquecimiento [de uranio]; eso es una mentira, una gran mentira, como tantas otras”, afirmó Najafi en una entrevista con la AFP.
El diplomático también insistió en que atacar la infraestructura de energía nuclear de Teherán viola el derecho internacional y advirtió que una fuga radiactiva contaminaría el suministro de agua y forzaría la evacuación de los civiles.
Centrales nucleares
La planta de Bushehr fue atacada el viernes por la noche por tercera vez en 10 días, según el OIEA, que no tiene constancia de fugas de radiación ni daños en el reactor.
“Cualquier ataque a la central nuclear de Bushehr sería una clara violación del derecho internacional, del derecho internacional humanitario”, dijo Najafi.
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“Incluso durante la guerra, está prohibido atacar las instalaciones de uso civil, y tal ataque sería un crimen muy grave, un crimen contra la humanidad, un crimen de guerra”, opinó el embajador.
La planta de Bushehr (suroeste) cuenta con el único reactor nuclear operativo del país, según el OIEA, que ha pedido moderación a todas las partes en la guerra de Oriente Medio.
