Bélgica sale de la minoría europea con un nuevo impuesto sobre las ganancias de capital

Imagen sin descripción

Bruselas, 3 abr (EFE).- El Parlamento belga aprobó esta madrugada un impuesto sobre ganancias de capital -los beneficios obtenidos por la venta de acciones o bonos-, una medida que forma parte del acuerdo entre los cinco partidos que forman el Gobierno y que saca al país del grupo minoritario de Estados de la UE que no cuenta con este gravamen.

La iniciativa fue adoptada sobre las 3.00 horas de la mañana de este viernes tras cinco horas de debates en los que ha quedado patente la tensión que generaba la medida incluso entre las formaciones de la llamada coalición 'Arizona' que componen el Ejecutivo belga desde el verano pasado, informa la agencia de noticias Belga.

En concreto, el impuesto gravará los beneficios obtenidos por la compraventa de productos financieros a partir del 1 de enero con una tasa general del 10 %, aunque quedarán exonerados los primeros 10.000 euros, cifra que puede subir a los 15.000 euros si no se ha realizado otra venta en los últimos cinco años.

Más allá de este tipo general, el gravamen prevé una imposición progresiva para aquellos contribuyentes que tengan una participación "sustancial" en una sociedad (más de un 20 % de sus acciones).

Para ellos, quedarán exentas las ganancias de hasta 1 millón de euros en un periodo de cinco años y el tipo de gravamen aumentará gradualmente desde el 1,25 % a partir de esa cifra y hasta el 10 % para beneficios superiores a los 10 millones.

En cuanto a los instrumentos financieros afectados, el impuesto no sólo gravará las ganancias de capital derivadas de la compraventa de acciones, bonos o derivados, sino también de criptoactivos u oro.

Además, quedarán dentro de su aplicación todas las operaciones realizadas a partir del 1 de enero de 2026, por lo que todas las que tuvieran lugar antes de esa fecha quedarán exentas.

Su aprobación por parte del Parlamento belga supone la puesta en marcha de una de las medidas estrella del gobierno actual, compuesto por cinco formaciones políticas: la N-VA (los nacionalistas flamencos de primer ministro Bart De Wever), MR (liberales francófonos), Les Engagés (democristianos francófonos), CD&V (democristianos flamencos) y Vooruit (socialdemócratas flamencos).

El impuesto sobre las ganancias de capital fue precisamente una exigencia de los socialistas flamencos para firmar el acuerdo de Gobierno que también incluyó medidas prioritarias para las derechas como una profunda reforma de las prestaciones por desempleo o de las pensiones.

Finalmente, el impuesto fue adoptado esta noche en el Parlamento con el voto a favor de los cinco partidos del Ejecutivo, los socialistas francófonos (PS) y el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), mientras que se ha abstenido el partido que recoge a los ecologistas de ambas regiones (Ecolo-Groen).

En contra han votado los liberales flamencos de Anders, los socioliberales francófonos de DéFI y la extrema derecha flamenca de Vlaams Belang.

Con su adopción, Bélgica sale del pequeño grupo de países de la Unión Europea que no cuenta con un gravamen sobre las ganancias de capital, que a partir de ahora estará compuesto únicamente por Chipre y Luxemburgo, según consta en el último informe anual de la Comisión Europea sobre Fiscalidad, publicado en junio del año pasado.

El resto de Estados miembros, no obstante, grava de una manera muy distinta los beneficios obtenidos por la compraventa de activos financieros.

La mayoría (Alemania, Francia, Austria, Croacia, Estonia, Grecia, Hungría, Irlanda, Letonia, Eslovenia y Suecia) gravan las plusvalías financieras aplicando un tipo plano en una figura impositiva individual, mientras que Dinamarca, Finlandia y Lituania también cuentan con una figura específica pero aplican tipos progresivos.

Otro grupo (España, Portugal, Polonia, Rumanía, Chequia, Malta, Bulgaria y Eslovaquia) tiene este gravamen integrado en su impuesto general sobre la renta personal, mientras que Italia y Países Bajos contemplan otros modelos distintos.