"Como resultado de las recientes lluvias e inundaciones en Nangarhar, cuatro personas han muerto, nueve resultaron heridas y decenas de viviendas, tierras agrícolas e instalaciones públicas han resultado dañadas", declaró a EFE Mawlawi Sangar, portavoz de la oficina del gobernador de la provincia oriental afgana de Nangarhar.
Las autoridades provinciales reportaron múltiples incidentes en toda la región provocados por las fuertes lluvias. Entre las víctimas se encuentran dos niños y una mujer que perdieron la vida al derrumbarse los techos y muros de sus viviendas, y otra persona que falleció tras el colapso de una granja avícola en la que también se perdieron 1.500 aves.
Además de las pérdidas humanas, las inundaciones han golpeado duramente la infraestructura y la agricultura de la provincia. El agua ha destruido decenas de casas, campos de cultivo y numerosas presas, algunas de ellas vitales, lo que supone una grave amenaza para los sistemas de riego y el futuro agrícola de la zona.
El Gobierno precisó el jueves que más de 667 casas han quedado completamente destruidas y 2.056 han sufrido daños parciales, a lo que se suma la destrucción de 337 kilómetros de carreteras y la pérdida de unas 1.700 hectáreas de tierras agrícolas cultivables.
Las inundaciones han interrumpido la vida diaria en varias zonas, con carreteras bloqueadas y agua entrando en casas y tiendas, lo que ha causado importantes pérdidas económicas a los residentes, obligando a desplazarse a 4.622 familias.
Los equipos de emergencia continúan evaluando los daños sobre el terreno y trabajando para asistir de urgencia a los damnificados.
