A pocos metros del punto de la explosión, varios vehículos que fueron alcanzados dan cuenta del impacto, como un autobús de transporte público que quedó casi partido a la mitad, con los vidrios destrozados y la carrocería deformada detenido en medio de escombros, junto a otros automóviles con puertas abiertas, techos hundidos y fragmentos dispersos sobre la carretera.
"Los frentes de alias Iván Mordisco en el Cauca son delincuentes criminales contra la humanidad y así deben ser tratados", escribió Petro en X.
Ante la gravedad de los hechos, el Gobierno Nacional ordenó intensificar de la ofensiva militar en el Cauca, priorizando el rastreo de las finanzas criminales y el fortalecimiento de la inteligencia financiera para asfixiar la logística de los grupos ilegales.
Petro anunció además que promoverá acciones ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra los cabecillas de estos grupos, argumentando que el uso de métodos de guerra prohibidos constituye una violación flagrante al derecho internacional humanitario que el Estado colombiano denunciará a escala global.
El atentado en Cajibío se produce durante una escalada de violencia que ha golpeado en las últimas horas a otras ciudades del suroeste, con ataques similares contra unidades militares en Cali y Palmira, en el departamento del Valle del Cauca y el ataque contra un radar de la Aeronáutica Civil (Aerocivil) en el Cauca, acciones que fueron atribuidas por el Ejército a la columna Jaime Martínez del EMC.
