La novela de retorno o no, del cañón Cristiano, armamento que se construyó en la fundición de La Rosada, usando como materia prima las campanas de iglesias, lo causó el presidente del Brasil, Luíz Inácio Lula da Silva, con sus polémicas declaraciones en julio pasado.
La decisión, según O Globo, de devolver el cañón, fue adoptada a finales de julio durante una reunión cumbre entre el presidente Lula da Silva, los comandantes de las Fuerzas Armadas y el ministro de Defensa, José Múcio Monteiro.
Un dato no menor es que reactivación de las tratativas para la restitución del histórico cañón Cristiano, que actualmlente se encuentra resguardado en el Museo Histórico Nacional en Río de Janeiro, se originó tras las polémicas declaraciones del mandatario brasileño.
En un acto con militares, el escenario ideal, Lula expresó que “a nosotros (Brasil) nos gusta la paz, pero un buen día Paraguay decidió invadir a Brasil”. Dicha afirmación generó la reacción oficial en el gobierno de Paraguay -aunque tardía con la convocatoria del embajador brasileño en Asunción- que renovó formalmente el pedido de repatriación de la pieza histórica.
El vicepresidente Pedro Alliana, futuro precandidado presidencial por oficialismo colorado con miras al 2028, aprovechó la coyuntura, y desempolvó el pedido al Brasil. Su postulación se define en octubre, tras las elecciones municipales.
El presidente Lula también está en carrera para una reelección para otro periodo. Las elecciones en primera vuelta están previstas el 4 de octubre, misma fecha que las municipales en Paraguay.
Extrapolando las polémicas declaraciones de Lula da Silva en julio pasado sobre los hechos en la Guerra del 70, no puede considerarse casualidad. Sería una torpeza que el mandatario lo exprese de manera despectiva con Paraguay o mucho menos denigrando la memoria del pueblo tras la cruenta guerra, considerado genocidio, atendiendo que Paraguay perdió hasta un 85% de sus habitantes, según diferentes estudios históricos.
Según expresó Pedro Alliana, el embajador de Brasil en Asunción, José Antonio Marcondes de Carvalho, manifestó que las declaraciones de Lula “se sacaron de contexto”.
Actualmente, Lula está en una dura campaña electoral. Lidera los sondeos para las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, con un 39 % de la intención de voto en la primera vuelta, contra un 32 % de su principal rival, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonero, según la encuesta divulgada por Datafolha.
Otro escenario es su intensa disputa con el presidente Donald Trump de EE.UU. por cuestiones de aranceles. Lula no da brazo a torcer y defiende a la posición de su país. Paraguay, en tanto, es firme y fiel aliado de Trump.
Entonces, la publicacón de O Globo de reactivar el pedido paraguayo, en particular, fogoneado por el vicepresidente Alliana, se encuadra en una conyuntura electoral, tanto en Paraguay como en Brasil.
Alliana, en ese entonces como presidente en ejercicio, aprovechó la ocasión e insistió en la devolución no solo del cañón del histórico cañón Cristiano, sino del cañón Presidente López, los demás trofeos de guerra en posesión brasileña, las copias completas de todos los documentos históricos y archivos sobre la Guerra de la Triple Alianza que obran en los registros oficiales del Brasil.
Veremos qué acontece en los próximos días, porque las cancillerías de Paraguay y Brasil están en silencio. Alliana pidió esperar novedades. El tiempo dirá si este culebrón solo fue parte del electoralismo en ambos países.