Abdulrahman Alfozan, un ingeniero de 35 años, escondió el dispositivo en un edificio de OpenAI en San Francisco para captar "comunicaciones sensibles sobre tecnología de 'super inteligencia'", de acuerdo con la acusación divulgada por la Justicia de EE.UU.
En un documento publicado en las últimas horas en el archivo judicial, la Fiscalía indicó que, tras analizar el teléfono del detenido, averiguó que este estuvo "en comunicación frecuente vía WhatsApp con un miembro de la familia real saudí" hasta unos días antes del arresto.
El miembro de la realeza, no identificado, presuntamente le animaba a volver a Arabia Saudí y a participar en un proyecto de IA, y le reclamaba que su país le "necesitaba" más que EE.UU., detalló.
EE.UU. también alegó que Alfozan accedió a una carpeta sobre "documentos gubernamentales saudíes" y usó un agente de productividad de OpenAI para "consultar sobre múltiples interacciones empresariales y gubernamentales relacionadas con Arabia Saudí".
"La investigación del gobierno está en curso y puede resultar en cargos adicionales graves", señala la Fiscalía, que argumenta que el hombre es un "peligro para la comunidad" y tiene "riesgo serio de fuga si es liberado bajo fianza, independientemente de las condiciones".
En ese sentido, señala que la esposa y el hijo de tres meses del acusado volaron de San Francisco a Doha (Catar) el 10 de octubre, un día después de su arresto, "con un billete de ida en clase 'business' reservado y pagado por un funcionario militar saudí".
Por su parte, la defensa del acusado solicitó que se le conceda la detención domiciliaria bajo fianza y presentó decenas de cartas de allegados, así como una del Consulado General de Arabia Saudí en Los Ángeles, que se ofreció a "cubrir el monto" y se comprometió a no expedirle "documentos de viaje".
El juez Alex Tse presidió una audiencia sobre la detención de Alfozan este lunes en un tribunal de San Francisco y consideró "problemática" la oferta del consulado saudí, comparándola con un "cheque en blanco", según recoge CNBC, que no detalla la conclusión.
Alfozan, que trabajaba en OpenAI desde julio de 2025 y ha sido despedido, supuestamente instaló el dispositivo el pasado 28 de septiembre, envuelto en papel higiénico y conectado a un puerto USB en la parte posterior de un televisor dentro de la sala de reuniones, alega la Fiscalía.
El FBI está investigando el caso y, si el hombre es declarado culpable, afronta un máximo de 5 años de prisión y una multa de 250.000 dólares, seguidos de tres años de libertad vigilada, indica un comunicado.
