Robert Lewandowski, una máquina de hacer goles

BERLÍN. Robert Lewandowski, la ‘máquina’ de hacer goles del Bayern de Múnich, designado el jueves jugador UEFA del año, soñaba desde hacía tiempo con una gran recompensa individual. Tanto que hasta digirió mal sus discretas clasificaciones pasadas en el Balón de Oro, lejos de Messi y Cristiano Ronaldo.

Robert Lewandowski.
Robert Lewandowski.bundesliga.com

“Si me preguntan si me gustaría un día ser el futbolista del año... evidentemente”, lanzó en agosto, antes de conquistar la primera Liga de Campeones de su carrera, con 32 años, con un registro personal de 15 goles en el torneo, a sólo dos del récord absoluto de ‘CR7’ Rolando.

Pero hasta llegar ahí el polaco, llegado al Bayern en 2014, tuvo que rebasar sus propios límites: de una constancia a toda prueba en la Bundesliga (cinco veces máximo goleador en las últimas siete temporadas) y en la fase de grupos de la Liga de Campeones, a menudo perdía el olfato goleador en los partidos clave europeos en el último tramo del curso.

Desde su memorable póquer de goles en semifinales de la Liga de Campeones ante el Real Madrid en 2013 con el Dortmund, no volvió a ser decisivo -hasta este año- en los partidos de Champions a eliminación directa.

Hasta el punto de ser objeto de críticas, y a veces de chanzas, sobre su incapacidad para trascender en las grandes citas.

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Pero Lewandowski soltó ese lastre que le perseguía esta temporada en octavos de final, con tres goles y cuatro pases de gol en dos partidos ante el Chelsea (3-0, 4-1).

‘Balón de Oro’

“Lewandowski estuvo extraordinario”, se entusiasmó el Balón de Oro de 1990 Lothar Matthäus, “él es simplemente el no va más del fútbol mundial y acaba de demostrarlo una vez más”.

Durante el torneo final en Lisboa, el espigado delantero centro no ganó sin embargo ningún partido por sí mismo: anotó el sexto gol contra el Barcelona (8-2) y el tercero contra el Lyon (3-0) en cuartos y semifinales. En la final, contra el PSG (1-0), fue Kingsley Coman el autor del único gol.

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Orgulloso, Lewandowski sufrió a veces lo que el consideraba un trato injusto a su juego y sus cualidades. En 2016, finalizó 16º de un Balón de Oro que acabó en manos de Cristiano Ronaldo, y expresó su frustración en Twitter con una serie de emoticonos de risas y lágrimas, antes de calificar el concurso organizado por France Football de ‘cabaret’.

Pero los dirigentes y los entrenadores del Bayern siempre le apoyaron. En el mes de agosto, el presidente del club Karl-Heinz Rummenigge, doble ganador del Balón de Oro 1980-1981, abogó por su delantero: “Juega la que quizá sea la mejor temporada de su carrera. Habría merecido el Balón de Oro” si el trofeo 2020 no hubiese sido cancelado a causa de la pandemia", afirmó.

‘Mi marido es una máquina’

Trabajador infatigable, Lewandowski progresó mucho los últimos años a la hora de diversificar su juego. Capaz de bajar para participar en la elaboración del juego, con buen juego de espaldas, es algo más que un buen finalizador.

Además, no escatima una gota de sudor para participar en la presión defensiva sobre el rival, una de las señas de identidad del Bayern.

Este trofeo de la UEFA recompensa un rigor en la preparación que suscita una admiración unánime: “Mi marido es una máquina”, sentenció recientemente su esposa Anna, exinternacional polaca de karate, quien le sirve de ‘coach’ personal y controla su régimen alimentario.

En el vestuario sus compañeros lo apodan “The Body” por su cuerpo esculpido y musculoso.

“Es un modelo absoluto de profesionalismo, una condición para permanecer mucho tiempo en el más alto nivel”, resume Oliver Kahn, antiguo arquero del Bayern.

Este galardón individual le equipara definitivamente como uno de los grandes nombres del fútbol.

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