Rubio Ñu y Sportivo Trinidense igualaron 0-0 esta tarde en el estadio La Arboleda, en el inicio de la sexta fecha del torneo Clausura. El clásico del barrio Santísima Trinidad quedó en deuda con el espectáculo, ya que ambos equipos mostraron poco en ofensiva y terminaron con un punto cada uno.
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La propuesta de Javier Torrente en Rubio Ñu estuvo marcada por el orden y la cautela. El conjunto ñuense priorizó mantener su estructura y, a partir de allí, buscó alguna oportunidad para sorprender en ataque. Trinidense, dirigido por José Arrúa, fue el equipo que mostró mayor intención ofensiva y tuvo la ocasión más clara del encuentro, aunque finalmente no pudo concretarla.
En la primera etapa, las acciones fueron bastante equilibradas. Ambos equipos intentaron imponer su estilo, pero el partido careció de intensidad y profundidad. El juego se desarrolló principalmente en la zona media y las llegadas a las áreas fueron escasas, al punto que los arqueros prácticamente no tuvieron intervenciones importantes.
El público que llegó hasta La Arboleda esperaba un espectáculo acorde a la condición de clásico, pero debió conformarse con una primera mitad de pocas emociones. Rubio Ñu se mostró ordenado y Trinidense tuvo mayor iniciativa, aunque ninguno logró traducir sus intenciones en situaciones claras de gol.
El segundo tiempo comenzó con otra actitud por parte del conjunto auriazul. Triqui adelantó sus líneas y pasó a manejar mejor la pelota, generando mayor presión sobre la defensa local. Esa superioridad tuvo su premio a través de Clementino González, quien protagonizó una jugada dentro del área.
Tras una acción en la que el balón tuvo tres rebotes, González aprovechó el tercero para enviar la pelota al fondo de la red y desatar el festejo visitante. Sin embargo, la alegría duró poco. El árbitro Blas Romero fue llamado por el VAR para revisar la jugada y, tras observar la pantalla, determinó que existió una infracción previa de Sergio Mendoza sobre Kevin Paredes durante la gestación de la acción.
El gol fue anulado y Trinidense perdió así la posibilidad de ponerse en ventaja en lo que había sido, hasta ese momento, la jugada ofensiva más clara del partido.
Después de esa acción, el encuentro volvió a caer en un ritmo discreto. Ambos equipos buscaron el gol en los minutos finales, aunque predominó más el empuje y la intención que el juego asociado. Las imprecisiones volvieron a aparecer y ninguno consiguió generar una situación lo suficientemente clara como para romper la igualdad.
Finalmente, Rubio Ñu y Sportivo Trinidense debieron conformarse con el 0-0, resultado que abrió la sexta fecha del torneo Clausura. El clásico de Santísima Trinidad terminó sin vencedores y con pocas emociones para un público que esperaba mucho más de uno de los tradicionales enfrentamientos del fútbol paraguayo.
