La primera mitad se consumió en una densa batalla por el control del mediocampo, neutralizando el juego y manteniendo el peligro lejos de ambas porterías. Libertad buscó asumir la iniciativa adueñándose del balón, aunque imprimió un ritmo demasiado cansino. Frente a ellos, Sportivo Luqueño careció de sorpresa y terminó dependiendo en exceso de los destellos de Giovanni Bogado, la única vía de claridad para gestar y distribuir el juego.
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Pese a mostrar un ritmo cansino y predecible que no se ajustaba a sus necesidades, Libertad se las arregló para generar peligro. La primera opción clara llegó sobre el primer cuarto de hora: Elvio Vera recibió un pase al espacio por la izquierda y sacó un centro cerrado al borde del área chica. Allí apareció completamente solo y destapado Álvaro Campuzano, quien aplicó el cabezazo deficiente a sobrepique, que se marchó desviado por encima del travesaño.
La respuesta del Auriazul llegó, de nuevo bajo la batuta de Gio Bogado. Marcelo Ojeda recibió un pase por derecha, encaró hacia el centro y sacó un zurdazo colocado que exigió a Rodrigo Morínigo. El rebote le quedó servido a Iván Maggi, quien desde posición sesgada intentó un remate rasante de zurda que el arquero liberteño volvió a tapar. La pelota quedó flotando y Bogado, con el arco a su disposición, metió un cabezazo que increíblemente se marchó rozando el poste izquierdo.
Antes del descanso, el conjunto dirigido por Lucas Barrios volvió a acorralar a un Libertad que se mantenía atónito y sin respuesta. Una vez más, la jugada nació en la visión del creativo Giovanni Bogado, quien habilitó a Marcelo Ojeda, el atacante más punzante del Auriazul, quien nuevamente a recibió sin marca, se perfiló con comodidad y sacó un zurdazo enroscado que se marchó apenas a un metro del caño derecho de Morínigo.
En el complemento, Libertad insinuó una postura más punzante, aunque le costó traducir el dominio en peligro real para el arquero Nicolás Campisi. Luqueño, en cambio, no necesitó demasiada elaboración para inquietar de nuevo. A través de un centro de Marcelo Ojeda desde la derecha, Iván Maggi amortiguó el balón con el pecho en el área, se acomodó y sacó un potente derechazo que exigió la estirada de Rodrigo Morínigo sobre su poste izquierdo.
El ingreso de Lorenzo Melgarejo renovó el aire en la ofensiva de Libertad, pero la monotonía del juego exigía un destello de calidad individual. Fue entonces cuando Federico “Pachi” Carrizo frotó la lámpara con un pase elevado desde terreno propio. La pelota cayó justa a espaldas de Adrián Brizuela para la corrida de Melgarejo, quien amortiguó el esférico con distinción, se perfiló en un solo tiempo y definió de zurda con un remate cruzado que batió a Campisi para romper la paridad.
Tras ponerse en ventaja, el conjunto dirigido por Nelson Haedo Valdez se dedicó a administrar el partido. Los locales gestionaron la diferencia, haciendo circular la pelota y jugando con la desesperación de Sportivo Luqueño. No obstante, el Auriazul tuvo una oportunidad inmejorable para igualar sobre el final: un tiro de esquina ejecutado por Giovani Bogado viajó pasado hacia el segundo palo, donde Walter González, libre de marca y sin necesidad de saltar, conectó un cabezazo que terminó desviándose para alivio del Gumarelo, que terminó dejando los tres puntos en casa.

