General Díaz toca fondo y queda desprogramado de la última categoría

El equipo de General Díaz que encaró hoy el duelo ante Atlético Juventud, que completó la vigésima ronda del torneo de la Primera División C.
El equipo de General Díaz que encaró hoy el duelo ante Atlético Juventud, que completó la vigésima ronda del torneo de la Primera División C.

Las “Águilas” de Luque se quedaron sin nido, sin categoría y fuera del sistema de competiciones de la APF. Un repaso por la caída libre de un club que hizo historia en el continente y hoy toca fondo, quedando desprogramado de la última categoría.

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El fútbol paraguayo despide hoy con nostalgia a uno de sus animadores más pintorescos de la última década. Tras una temporada para el olvido en la Primera División C —donde apenas lleva sumando 8 puntos en 20 partidos—, el Club General Díaz consumó su desprogramación por una temporada del sistema de competiciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF).

La dura derrota por goleada ante Atlético Juventud (4-1)m en el estadio Genaro Azcurra selló una sentencia inevitable: “Las Águilas” ya no pueden eludir la última posición en la tabla de promedios. Así, un equipo que hace apenas seis años (en 2020) militaba en la máxima categoría del balompié nacional, se queda sin actividad oficial para el 2027. El nido se vació y las Águilas, tristemente, ya no podrán volar.

Los Años Dorados: Del ascenso histórico a la élite (2012-2013)

Para entender la magnitud de la tragedia deportiva actual, hay que retrotraerse al año 2012, cuando el club militar vivió el ciclo más luminoso de su historia institucional. Bajo la dirección táctica de un histórico como Humberto García, el cuadro luqueño se consagró campeón de la segunda división el 29 de septiembre de 2012 tras vencer por la mínima (1-0) al 2 de Mayo, asegurando un boleto inédito a Primera División.

Lejos de sentir el peso de la categoría, en su estreno absoluto en la máxima división durante el año 2013, sorprendió a todo el país hilvanando una racha furiosa de victorias en el Torneo Apertura, lo que le permitió terminar en la zona alta de la acumulada y abrochar un pasaje internacional histórico.

Las noches épicas de Copa Sudamericana

General Díaz supo escribir páginas doradas a nivel internacional, plantándose con orgullo ante gigantes del continente:

En la edición 2014, protagonizó la legendaria “Batalla de los 9 hombres”. En la primera fase, tras un 2-1 en Paraguay, eliminó a Cobresal en la altura de Chile tras empatar 2-2, aguantando gran parte del encuentro con apenas nueve jugadores en cancha, producto de una insólita expulsión mutua entre sus propios defensores (Ángel Vera y Gustavo Toranzo) tras una gresca entre compañeros que hasta ahora se recuerda por la reacción del entrenador Humberto García.

En la segunda fase, dio el golpe mundial al vencer 2-0 al todopoderoso, que terminaría siendo finalista de aquella edición, Atlético Nacional en el mismísimo Estadio Atanasio Girardot de Medellín. La jerarquía colombiana pesó en la vuelta disputada en Luque (1-3), cerrando una campaña inolvidable.

Posteriormente, en la edición 2018, ejecutó el nocaut al coloso ecuatoriano. Bajo el mando de Francisco “Chiqui” Arce, eliminaron al histórico Barcelona de Guayaquil. Tras un empate sin goles en Ecuador, rubricaron la clasificación con un vibrante 2-1 en casa. El sueño terminó en la siguiente instancia ante Millonarios de Colombia, luego de igualar 1-1 en Asunción y sufrir una dura caída por 4-0 en Bogotá.

La crónica de una muerte anunciada: Crisis, remate y caída libre

El desplome institucional del club no ocurrió de la noche a la mañana; fue una cruda caída en picada sostenida por graves problemas estructurales. Los fantasmas financieros comenzaron a ahogar a la institución en 2019, cuando los planteles profesionales llegaron a protestar y anunciar huelgas por meses enteros de sueldos y premios atrasados.

Tras ocho temporadas consecutivas en la élite (2013-2020), la inestabilidad institucional repercutió en el césped, sellando la pérdida de categoría en plena pandemia. La estocada judicial más dolorosa llegó en 2022: debido a demandas millonarias interpuestas por exentrenadores y futbolistas, su histórico recinto —el Estadio Adrián Jara, conocido entrañablemente como El Nido de las Águilas— fue rematado judicialmente y adquirido por la Conmebol.

Sin infraestructura propia y sumido en una crisis sin freno, el club encadenó descensos sucesivos. Cayó de la División Intermedia a la Primera División B (tercera categoría) y, entre 2025 y 2026, consumó su arribo a la Primera División C (cuarta categoría), un pozo del que no pudo salir y que hoy lo margina por completo de los torneos de la APF.