El tatuaje y el sueño cumplido del 'Cholito' en Nápoles

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Tomás FrutosRoma, 7 ago (EFE).- Giovanni Simeone ya no viste la camiseta del Nápoles, pero su vínculo con la ciudad y el equipo de Diego Armando Maradona será eterno. Allí hizo historia al ganar dos 'Scudetti', los mismos que el ídolo que da nombre a su estadio. Y allí cumplió el primer sueño que tuvo de pequeño, cuando se tatuó con 13 años el logo de la Liga de Campeones.

Simeone, que será nuevo jugador del Torino, ha sido un futbolista de gran valor para el Nápoles durante tres años. Siempre dispuesto, siempre comprometido. Osimhen, primero, y Lukaku, después, no le dejaron tener un protagonismo total, aunque siempre tuvo el favor de una afición que le despidió con una emotiva ovación en su último entrenamiento.

La primera temporada será, seguramente, la que más recuerde. Porque se estrenó en Liga de Campeones. Y si para un futbolista ya es memorable disputar el máximo torneo continental, para un argentino hacerlo en el estadio Diego Armando Maradona significa aún más.

No fue un debut cualquiera. Era ante el Liverpool. Empezó en el banquillo pero los problemas físicos de Osimhen le ofrecieron una oportunidad que no desaprovechó.

Tres minutos fueron suficientes para el argentino. Entró en el minuto 41 y en el 43 ya le cogió la espalda a Van Dijk y remachó el pase de Kvaratskhelia al fondo de la red. Estalló Nápoles, era una fiesta, todos sonreían. Todos menos el 'Cholito', que se dejó caer llorando, emocionado, al ver cómo había hecho realidad su sueño de niño.

No pudo contener las lágrimas en su celebración. Se besó la muñeca en la que tiene un tatuaje con mucha historia y que en un inicio, su padre, Diego Pablo Simeone, no aprobó.

"Tenía 13 años cuando me hice mi primer tatuaje. En realidad no te puedes tatuar antes de los 18 años, pero era un gran fanático de la 'Champions League'. Entonces me hice el logo a esa edad", desveló tiempo atrás el futbolista.

Desde ese momento, Simeone soñó con jugar la 'Champions', con escuchar su mítica melodía y con marcar un gol. Lo consiguió algo más de 13 años después. En la casa de Maradona. Y tuvo tiempo de hacer otros 4 tantos en la competición. Tres esa misma campaña. Y uno más en la siguiente.

Dos 'Scudetti' históricos

Esa temporada, la 2022-23, fue la mejor de la historia reciente del club, bajo el mando de Luciano Spalletti. Solo quedó la espina clavada de haber caído en cuartos de final de 'Champions' ante el Milan.

Pero hizo algo gigante en su periplo napolitano. Ganó dos 'Scudetti'. Devolvió el trono a Nápoles, a su pueblo, al sur de Italia que no ganaba desde 1990 con Maradona. Y por partida doble lo consiguió. Como 'El Diego'.

"Sé que esta es la patria de Maradona y que aquí han jugado campeones argentinos de gran valor, por lo que haré todo lo posible para estar a la altura de la historia de esta ciudad", dijo el día de su presentación, en 2022, consciente del reto.

"Mi padre se alegró mucho cuando supo que me iba al Nápoles. Me mandó un mensaje en el que me decía que todos los argentinos sueñan con vestir la camiseta que fue de Maradona. Me conmovió", añadió.

En el primero de los títulos, su aportación fue decisiva. Autor de goles clave ante Roma, Milan o Fiorentina para mantener la distancia y acabar certificando el título en mayo, con varias jornadas de antelación.

En esta última ocasión, Simeone marcó en Serie A solo 1 gol y dio 1 asistencia. Y aunque su protagonismo fue menor a las órdenes de Antonio Conte con respecto a la importancia que tuvo con Luciano Spalletti, fue otra vez clave desde el banquillo aprovechando cada minuto, peleando cada oportunidad y, sobre todo, siendo un profesional incansable, trabajador en silencio para siempre sumar.

Tan importante era su perfil que Conte, pese a no darle apenas minutos, no quiso perderlo en el mercado de invierno.

"La mejora de Simeone está a la vista de todos. Se puso completamente a disposición. Siempre quiere mejorar. Hoy lo veo jugar más completo, más seguro, más fuerte. Me da una alternativa creíble detrás de Romelu. Para nosotros es importante, tenerlo en el equipo y sin duda nos da ventajas", dijo en diciembre el técnico.

"Su padre (Diego Pablo Simeone) fue un gran futbolista, siempre hizo del trabajo duro, como yo, su lema. Es un jugador, por tanto, que fue criado con grandes valores", destacó Conte.

Simeone quiso ir al Nápoles para subir el nivel. Sentía que podía dar el salto, que estaba para jugar en un equipo que peleara en cotas más ambiciosas. Y demostró, pese a todo, ser un jugador de garantías. Con dos 'Scudetti' en su palmarés, ya forma parte de la historia del club y la ciudad.