Veinticuatro años y medio después de aquella eliminatoria de cuartos de final de la Copa de la UEFA con el Alavés que terminó con el sueño europeo, el 15 de marzo de 2001, el Rayo volvió a saborear las mieles de una competición continental con la Liga Conferencia.
El primer rival, en la fase previa, fue el Neman Grodno, el 21 de agosto de 2025. El partido no pudo jugarse en Bielorrusia, por lo que la UEFA ordenó que se jugase en la ciudad polaca de Szeged, hasta la que se desplazó el Rayo para ganar por la mínima (0-1) con un gol de Álvaro García. En la vuelta, en Vallecas, el equipo madrileño no dio opción a la sorpresa y goleó 4-0.
El sorteo de la llamada Fase Liga le deparó al Rayo partidos en Vallecas con el Lech Poznan (Polonia), Drita (Kosovo) y Shkendija (Macedonia del Norte) y como visitante con el Slovan Bratislava (Eslovaquia), Jabiellonia (Polonia) y Hacken (Suecia).
El balance de resultados fue muy positivo, con victorias ante el Shkendija (2-0), Lech Poznan (3-2), Jagiellonia (1-2) y Drita (3-0), empate con el Hacken (2-2) y derrota frente al Slovan Bratislava (2-1). En total, trece puntos que le valieron para ser quinto y acceder directo a octavos de final de la competición de forma directa sin pasar el peaje del ‘play-off’ de repesca.
En octavos, el rival fue el Samsunspor, al que el Rayo ganó 1-3 con un gol de Álvaro García y un doblete del brasileño Alemao. En la vuelta, en Vallecas, el equipo madrileño sufrió un revés que estuvo cerca de acabar en susto al perder 0-1.
En la ida de los cuartos de final visitó Vallecas (Madrid) el AEK Atenas, un histórico de las competiciones continentales. El equipo de Íñigo Pérez goleó 3-0 y se aseguró una buena renta para la vuelta que le permitió ser optimista, aunque para pasar tuvieron que hacer frente al llamado ‘infierno griego’. El conjunto heleno remontó y fue durante mucho tiempo superior, hasta el punto que a los 51 minutos ya había igualado la eliminatoria. Un gol salvador de Isi Palazón poco después permitió prolongar el sueño europeo.
En semifinales tocó otro rival de entidad, el Racing de Estrasburgo francés, que terminó líder e invicto la Fase Liga. Sin embargo, el Rayo no se amedrentó y ganó tanto en la ida en Vallecas (1-0) como en la vuelta en la ciudad francesa (0-1) para sellar el pase a la final.
La última parada de este paseo europeo del Rayo es Leipzig, la ciudad alemana en la que no estará solo, ya que se espera que haya más de once mil aficionados llegados desde España. La ocasión lo merece. Nunca antes el equipo madrileño, en sus 102 años de historia, había llegado tan lejos.
