Todo estaba preparado para la batalla de Jadel Hafeet, una subida de 11 kilómetros al 6,7% de inclinación, al final de los 148 kilómetros programados.
El británico Adam Yates (Ineos), no faltó a la fiesta, tampoco el español Pello Bilbao (Baréin) y el portugués Joao Almeida (EAU). Yates fue el primero en atacar a 3 kilómetros de la meta, pero Pogacar neutralizó la maniobra, y los cuatro corredores llegaron juntos a los 2.000 metros finales.
A un kilómetro para la meta Yates atacó de nuevo. Almeida no pudo seguirle y tampoco Bilbao. Pogacar aguantó y se quedaron como únicos pretendientes a la victoria.
Pogacar entró primero en la última curva y tuvo piernas suficientes para dejar atrás a Yates, ganar la etapa sin apuros y enfundarse el maillot rojo de ganador de la prueba.
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El esloveno ganó las dos etapas con final en alto y dejó claro en la contrarreloj que sigue entre los mejores. Su dominio es todo un aviso a sus rivales de cara a la temporada.
