El proyecto empezó a tomar forma rápidamente. Se enviaron muestras con el fin de presentar los productos a brokers y ejecutivos de cadenas de supermercados, quienes expresaban un gran interés ante la posibilidad de comercializar una gaseosa realizada con ingredientes naturales.
Se hicieron exhaustivos análisis para determinar la factibilidad del negocio; finalmente, se llegó a la conclusión de que sería inviable exportar los productos terminados por el alto costo del flete. La única salida era envasar las gaseosas en los EE.UU., bajo el estricto control de las instituciones regulatorias norteamericanas.
El Grupo Cartes inició los trámites para registrar la marca Pulp en EE.UU. Pero esta palabra, que se traduce en pulpa, era imposible registrar por ser genérica. Por eso se optó por el nombre “Planet Pulp”.
